espacioprofundo.es 20/02/13

Hace poco fuimos capaces de detectar un planeta rocoso situado en la órbita de una de las estrellas más cercanas a la Tierra, Alpha Centauri Bb, ahora, el observatorio espacial Herschel de la ESA ha detectado en una de los soles de este mismo sistema estelar una capa de gases fríos (unos 4.000ºC) en cromosfera de Alpha Centauri A, este hallazgo es la primera vez que se ha detectado en una estrella más allá de nuestro propio sol. El descubrimiento no sólo es importante para comprender la actividad de las estrellas, sino que también podría ayudar en la búsqueda para descubrir los sistemas proto-planetarios alrededor de otras estrellas.

Alpha Centauri son nuestros solares más cercanos, un conjunto de tres estrellas en el que la más próxima a nosotros es Proxima Centauri (valga la redundancia), esta tenue enana roja está situada a tan solo 4,24 años luz, mientras que el par formado por Alpha Centauri AB se encuentra un poco más lejos, a 4,37 años luz.

Aunque el anterior descubrimiento del planeta Alpha Centauri Bb situó a su estrella principal en el centro de los objetivos de los diferentes observatorios, Alfa Centauri A es también un objeto muy importante para los astrónomos, es casi un gemelo del Sol en masa, temperatura, composición química y edad, constituyendo así un laboratorio natural ideal para comparar las características de las dos estrellas.

Una de las grandes curiosidades de la ciencia solar es que la tenue atmósfera solar exterior -la corona- es calentada alcanzando millones de grados, mientras que la superficie visible del Sol nos muestra un ambiente relativamente frio, apenas unos 6.000 º C. Pero lo más extraño es que entre las dos capas existe un mínimo de temperatura, estas descienden hasta alcanzar aproximadamente los 4.000ºC a sólo unos pocos cientos de kilómetros sobre la superficie visible de la atmósfera del Sol, la cromosfera.

El calentamiento de la atmósfera del Sol ha sido un enigma durante muchos años, aunque un reciente estudio señala que probablemente esté relacionado con el “trenzado” y ruptura de las líneas de los campos magnéticos que atrapan el plasma solar, lanzándolo posteriormente en dirección a la Tierra, las conocidas tormentas solares. Pero además de este aumento extremo de temperaturas en la atmosfera solar, la zona del mínimo de temperaturas también supone un enigma para los científicos solares.

Ahora, mediante la observación de Alpha Centauri A en luz infrarroja lejana con el Herschel y comparar los resultados con modelos informáticos de las atmósferas estelares, los científicos han hecho el primer descubrimiento de una capa equivalente de menor temperatura en la atmósfera de otra estrella.

“El estudio de estas estructuras se ha limitado al Sol hasta ahora, pero vemos claramente la firma de una capa de inversión de temperaturas similar en Alpha Centauri A” comento René Liseau del Onsala Space Observatory, Suecia, y autor principal del artículo que ha presentado estos resultados.

“Las observaciones detalladas de este tipo en una gran variedad de estrellas nos puede ayudar a descifrar el origen de dichas capas y el rompecabezas global de calentamiento atmosférico (solar)”.

Comprender la estructura de la temperatura de las atmósferas estelares también puede ayudar a determinar la presencia de discos de polvo que dan lugar al nacimiento de planetas alrededor de otras estrellas similares a nuestro Sol.

“Aunque es probable que sólo tenga un pequeño efecto, una región de temperaturas mínimas en otras estrellas podría resultar en que estemos subestimando la cantidad de polvo presente en un disco de escombros frío que lo rodea” señalo el Dr. Liseau.

“Pero armados con una imagen más detallada de cómo brilla Alpha Centauri A, podemos esperar hacer detecciones más precisas del polvo en los sistemas que tienen el potencial de crear planetas alrededor de otras estrellas similares al Sol”.

“Estas observaciones son un ejemplo interesante de cómo se puede utilizar el Herschel para aprender más acerca de los procesos en nuestro propio Sol, así como en otras estrellas similares y los discos de polvo que puedan existir en torno a ellos”, comento Göran Pilbratt, científico del proyecto Herschel.