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Imagen de Titán enviada por Voyager / Superficie de Titán tomada por la sonda Huygens

espacioprofundo.es 08/12/12

La espesa nube de Titán contiene compuestos orgánicos que podrían permitir la existencia de vida, pero al echarle un nuevo vistazo con la Cassini parece que esta atmosfera es más dinámica y cambiante de lo esperado. Las nuevas mediciones realizadas con la sonda muestran que los gases atmosféricos se elevan a mayor altura.

La orientación estacional de este mundo ocultan el hemisferio invernal de esta luna a las miradas de los observatorios terrestres, por lo que el estudio de sus gases en la región donde actualmente es verano no sirve para analizar estas variaciones, además de que el vapor de agua terrestre empaña las mediciones de sus gases, haciendo que las observaciones de la Cassini sean imprescindibles.

“Hemos tenido que esperar a que llegase la Cassini, y luego para que tomase suficientes datos para observar estos cambios” comento Nicholas Teanby, de la Universidad inglesa de Bristol.

La mayoría de los planetas están inclinados con respecto al plano del sistema solar, con un polo apuntando hacia el sol en un momento dado. A medida que el planeta -o en este caso, de la luna- rodea la estrella, los rayos del sol inciden en la superficie en mayor o menor medida, dando lugar a las estaciones. Saturno tarda unos 29,5 años en completar una órbita, por lo que cada estación en este sistema dura poco más de 7 años.

El último equinoccio de primavera del hemisferio norte ocurrió el 11 de agosto de 2009. Teanby trabajo con un equipo internacional para examinar las observaciones de la Cassini del hemisferio sur de la Luna durante dos años antes y el después de esta fecha, viendo como el otoño se convertía en invierno. Mientras cambiaban las estaciones también varían las condiciones atmosféricas, algo que era de esperar.

Lo que sorprendió a los científicos fue hasta qué punto algunos de los componentes atmosféricos cambiaban. Cassini reveló un aumento de gases como el cianuro de hidrógeno, un hidrocarburo rico de la atmósfera superior. El calor del sol de verano en la atmósfera del hemisferio norte, combinado con el enfriamiento del invierno en el sur, provocó cambios en la temperatura y la presión que movían los gases a través de la atmósfera.

Gracias al espectrómetro infrarrojo de la Cassini, los científicos fueron capaces de rastrear la circulación de los gases, topándose con que, en vez de llegar a una altura de 500 kilómetros, la atmósfera se extiende unos 100 kilómetros más. Lo que muestra que el calor que llega al hemisferio invernal es suficientemente alto como para que los gases circulen en la atmosfera alta.

El equipo solamente estudió los cambios en el polo sur, pero espera ver un comportamiento similar en el Polo Norte tras el equinoccio de primavera austral.

“Tenemos que esperar otros 15 años para confirmar esto”, dijo Teanby.