Hoy se encuentra más allá de Saturno, pero alcanzará la órbita de Marte en 2022.


Un equipo de astrónomos ha identificado un cometa a una distancia de más de dos mil cuatrocientos millones de kilómetros del Sol; ningún otro cometa de camino al Sol ha sido visto a tan enorme distancia: más allá de Saturno. Y, además, con unas características únicas nunca observadas en un cuerpo como este.

Denominado K2, la órbita de este cometa indica que proviene de la nube de Oort, una región inmensa y esférica que contiene miles de millones de cometas.

Pero lo más llamativo de este cometa es que no posee cola, al menos, que podamos observar: no se produce por la evaporación del hielo de agua, dado que está demasiado lejos del Sol, sino que se congela como una roca.

"Debido a que K2 está tan lejos del Sol y tan frío, el hielo de agua está helado como una roca, y sabemos con seguridad que su actividad no se produce por la evaporación del hielo, como ocurre en otros cometas", según el profesor de Ciencia Planetaria y Astronomía, David Jewitt, que ha dirigido en análisis de las observaciones del cometa.

En su lugar, escapan al vacío sustancias como nitrógeno, el dióxido de carbono y el oxígeno; aún más volátiles que el agua. Es decir: la radiación solar no es lo bastante fuerte como para 'lanzar' al exterior estas sustancias, cuya masa molar es superior a la del agua.

"Las sustancias volátiles de la superficie de K2 son las que absorben el calor del Sol, así que, en cierto sentido, el cometa está desprendiéndose de sus capas exteriores", explica Jewitt.

Pero el cometa se está acercando.

Y, al hacerlo, se calienta. En 2022, alcanzará su distancia más cercana con respecto al Sol, que será un punto al que orbita Marte.

"Debería ser cada vez más activo cuando se acerque al Sol y, cuando esto ocurra, formará una cola", asegura Jewitt.

El descubrimiento permite a los científicos, por primera vez, monitorizar la actividad de un cometa a una distancia extraordinariamente lejana. Se trata de los primeros signos de actividad jamás vistos de un comenta que entra por primera vez en la zona planetaria de nuestro Sistema Solar.

¿Por qué sabemos que es el cometa más primitivo que hemos visto?

La mayoría de los cometas se descubren mucho más cerca del Sol, más cerca de la órbita de Júpiter, por lo que los gases volátiles en la superficie ya se han eliminado cuando los científicos alcanzan a verlos.

Por eso, los científicos están seguros de que se trata del cometa más antiguo y lejano jamás observado en su camino hacia el interior del Sistema Solar.

El cometa K2 se localiza actualmente más allá de la órbita de Saturno, y ha estado viajando durante millones de años desde su hogar en el helado recinto exterior del Sistema Solar, la nube de Oort, donde la temperatura es de aproximadamente -262 grados centígrados.

Fue fotografiado por el Telescopio Espacial Hubble de la NASA y las observaciones de los investigadores han sido publicadas en la revista Astrophysical Journal Letters.

Resulta asombroso, además, que después de encontrar K2 en las imágenes de Hubble, los investigadores se dieron cuenta de que el cometa ya habían sido fotografiados antes. Concretamente, en 2013, por el Telescopio de Canadá-Francia-Hawai de Hawaii: Man-To Hui, un estudiante graduado de la Universidad de California, Los Ángeles, identificó a K2 mientras buscaba imágenes en un archivo canadiense. Pero era tan débil que nadie se percató de su existencia cuando las fotos fueron analizadas.

David Jewitt. 'A Comet Active Beyond the Crystallization Zone' (2017). The American Astronomical Society. doi.org/10.3847/2041-8213/aa88b4

muyinteresante.es / Laura Marcos


K2, el cometa más lejano jamás observado