La luna de Júpiter Io es probablemente el mundo más activó que conocemos, pero incluso y pese a lo que sabemos de ella puede llegar a sorprendernos, pues en ella se han detectado una serie erupciones volva nicas de proporciones gigantescas durante un periodo de dos semanas las cuales llegaron a ser tan brillantes que pudieron ser estudiadas con detalle por nuestros observatorios terrestres.


Este mosaico de imágenes tomadas por la Voyager I cubre la región polar sur de Io. La vista incluye dos de los diez picos más altos de esta luna joviana, los Montes Eubea en el extremo izquierdo superior y Hemo Mons, al fondo. NASA/JPL-CALTECH/USGS

Desde que la misión Galileo de la NASA nos mostró este peculiar mundo vimos una colorida superficie resultado de la actividad volcánica repartida por toda la luna, pero esta es la primera ocasión que podemos ver cono una de estas intensas erupciones es capaz de enviar al espacio grandes cantidades de material.

Aunque en realidad estas erupciones tuvieron lugar en agosto del año pasado y se sucedieron durante un periodo de 14 días, mostrándonos así la capacidad que tiene la gravedad de un mundo como Júpiter de calentar el interior de algunos de sus satélites.

“Normalmente esperamos un gran arrebato cada uno o dos años, y por lo general no suele ser muy luminoso”, comento Imke de Pater, de la Universidad de California, autor principal de uno de los dos trabajos aceptados para su publicación en la revista Icarus que describe estas erupciones que tuvieron lugar en 2013. “Aquí hemos tenido tres arrebatos extremadamente brillantes, que sugieren que si miramos con más frecuencia podríamos ver muchos más de ellos en Io.”

Io es la luna galileana más interior de Júpiter con un diámetro de unos 2.300 kilómetros, aproximadamente del mismo tamaño que nuestra luna, y es el único lugar del Sistema Solar, excepto la Tierra, donde se han observado la presencia de volcanes activos. La actividad volcánica es impulsada por las poderosas interacciones de marea con el gigante gaseoso, el tira y afloja gravitacional provoca fricción en las capas internas de la luna, generando calor. Al igual que los volcanes de la Tierra, la roca fundida o magma se ve obligada a salir a la superficie a través de grietas en la corteza.

Pero esta no es la primera vez que se ha detectado una actividad volcánica en Io y debido a la baja gravedad de esta luna, estas explosiones pueden lanzar enormes cantidades de material al espacio que vuelve a caer sobre su superficie lentamente.

“Estos nuevos acontecimientos forman parte de una clase relativamente rara de erupciones debido a su tamaño y la asombrosamente alta emisión térmica”, señalo Ashley Davies, vulcanólogo del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA y del Caltech y uno de los autores del trabajo. “La cantidad de la energía que es liberada por estas erupciones implica la presencia de fuentes de lava que brotan a través de las fisuras en un volumen muy grande por segundo, formando flujos de lava que se extienden rápidamente por la superficie de Io”.

La primera de esta serie de erupciones masivas fue detectada por la cámara de infrarrojo cercano (NIRC2) instalada en el telescopio Keck II, situado en la cumbre de Mauna Kea de Hawai.

Durante la grabación de las erupciones que surgían del hemisferio sur de la Luna el 15 de agosto de 2013, los investigadores pudieron ver que esta parecía emanar de una caldera denominada Rarog Patera, generando un flujo de lava que cubrió unos 80 kilómetros cuadradas con una capa de unos 9 metros de espesor. Sin embargo, otra de estas erupciones cubrió una distancia de unos 200 kilómetros cuadrados.


Imágenes de Io obtenidas en diferentes longitudes de onda infrarrojas (en micras, micras, o millonésimas de metro) gracias al Keck II 15 de agosto de 2013 (ac) y el telescopio Gemini Norte el 29 de agosto, 2013 (d). La barra de la derecha de cada imagen indica la intensidad de la emisión infrarroja. El calor generado por las emisiones procedentes de las grandes erupciones volcánicas, el 15 de agosto en Rarog y Heno Paterae se había casi desvanecido antes del 29 de agosto. Un segundo punto brillante es visible en el norte de las erupciones Rarog y Heno en c y al oeste de la explosión en d. Este punto caliente fue identificado como Loki Patera, un lago de lava que parecía ser particularmente activo en el mismo periodo de tiempo. IMKE DE PATER Y KATHERINE DE KLEER, UC BERKELEY.

Pero fue el 29 de agosto cuando se detecto una de las erupciones más brillantes jamás presenciada y fue captada por el telescopio Gemini Norte y el Infrared Telescope Facility (IRTF), también situado en la cima del Mauna Kea. Un evento cuyas temperaturas superaron cualquier erupción volcánica terrestre y podría ser muy similar a las erupciones que asolaron nuestro planeta en su evolución temprana.

“Estamos utilizando a Io como laboratorio volcánico, donde podemos mirar hacia atrás en el pasado de los planetas rocosos para tener una mejor comprensión de cómo tuvieron lugar estas grandes erupciones, y qué tan rápido y cuánto tiempo duraron”, agregó Davies.

espacioprofundo.es 05/08/14