La Ciudad Santa de Jerusalén ha sido cubierta completamente de un manto blanco después
de haber “sufrido” la mayor nevada de los últimos 20 años.

Debido a las condiciones de frío y a las heladas la carretera de Jerusalén a Tel Aviv fue cortada.
La tormenta sorprendió a muchos palestinos dejándo a algunos atrapados en la montaña
y a otros obligándolos a huir de sus casas inundadas.

Una capa de entre unos 10 y 15 cm cubría el suelo del centro de la ciudad y las zonas periféricas de Jerusalén.
Los ancianos de la ciudad no recordaban una tormenta de nieve como esta.