Emil Krebs fue un diplomático alemán recordado mucho más por su extraordinaria capacidad para hablar en 65 idiomas que por su labor como político. Esta es su historia, según la recopiló el autor Michael Erard, en su libro BABEL NO MORE: The Search for the World's Most Extraordinary Language Learners.

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¿Quién fue Emil Krebs?

Emil Krebs nació en Silesia, una antigua región de Europa nor-oriental, en el año 1867 y murió a los 62 años en Berlín. Al momento de morir Krebs manejaba fluidamente 65 idiomas, aunque algunas versiones señalan que hablaba 60 o 62, y no 65. En todo caso, era algo impresionante.

Al terminar de estudiar Derecho, Emil Krebs manejaba fluidamente doce idiomas. Cuatro de ellos los aprendió en la escuela: latín, griego, francés y hebreo. Y el resto los aprendió por su cuenta: griego moderno, inglés, italiano, español, ruso, polaco, árabe y turco.

Cuando se presentó en la oficina de asuntos exteriores de Berlín para estudiar traductorado le preguntaron en qué idioma se quería especializar, y el respondió que en todos. La respuesta que le dieron fue que no podía aprender a traducir todos esos idiomas, y dijo que, en ese caso, quería aprender el más difícil.

Fue allí cuando se especializó en chino mandarín. En 1887 comenzó a tomar los cursos, y en 1890 aprobó todos los exámenes de acreditación. En 1893 se convirtió en intérprete diplomático para las ciudades chinas de Tsingtao y Pekín.

Se casó en 193, y su mujer, Amande, comenzó a registrar todos los idiomas en que su marido podía leer, hablar y hasta traducir. Hasta ese momento Krebs podía traducir 32 idiomas a partir y hacia el alemán. Hacia el final de su vida los registros de Emil Krebs ascendían hasta más de 60 idiomas en que podía hablar, y algunos menos en que podía traducir.

Según se cuenta en su biografía, Krebs tenía la extraordinaria habilidad de aprender cualquier idioma de forma autodidacta en poco tiempo. Fue el caso del armenio, que lo aprendió en tan solo dos semanas con gran fluidez.

Luego de su muerte en 1930 la familia recibió una solicitud muy poco habitual para la época: Oskar Vogt, del Kaiser-Wilhelm Institute for Brain Research, quería analizar el cerebro de Emil Krebs para comprender cómo había sido capaz de manejar tan fluidamente tantos idiomas.

No fue hasta el siglo XXI que la tecnología permitió descubrir que, efectivamente, el cerebro de Emil Krebs era estructuralmente diferente a un cerebro promedio. Los científicos alemanes Karl Zilles y Katrin Amunts, en 2002, analizaron el cerebro de Krebs y descubrieron que había anormalidades significativas en cuanto a la estructura de los hemisferios.

El caso de Emil Krebs es extraordinario, y mucha investigación hace falta para sacar conclusiones más fuertes sobre la estructura cerebral de los hiperpolíglotas, sin embargo parece claro que, a pesar de que todos podemos aprender muchos idiomas, detrás de este tipo de casos necesariamente debe haber un factor congénito.

Impresionante, ¿no te parece? ¿Conocías el caso de Emil Krebs, el mayor hiperpolíglota de la historia?


batanga.com / Lucía Yarzábal 16/11/15

Hiperpolíglotas: el extraordinario caso de Emil Krebs, el diplomático alemán que hablaba más de 60 idiomas