1. Levantarte con el tiempo justo. A todos nos gusta dormir "media horita" más. Pero hacerlo es un mal hábito. Si apuramos hasta el último momento para dormir, vamos a levantarnos de peor humor que sí, simplemente, nos levantamos media hora antes. ¿Por qué? Porque vamos a hacer las cosas deprisa y corriendo, vamos a olvidarnos de detalles importantes, no vamos a disfrutar del desayuno (incluso es probable que nos lo saltemos)… Prueba simplemente a ganar esos 30 minutos. Vas a notar la diferencia.

2. ¿Café?. Sí, pero en su justa medida Es de lo más común tomarlo después de comer pero esto puede causar nerviosismo y ansiedad, incentivando de esta forma el consumo de algo dulce cuando la glucemia ya se ha reducido tras la comida por acción de la insulina en el organismo.

3. Saltarte comidas por falta de tiempo "Comeré más tarde, cuando acabe esto". Es una frase que solemos repetirnos en el trabajo muy a menudo. Pero saltarse comidas es un hábito que aunque en ese momento no le demos importancia, la tiene. Si te saltas el desayuno vas a llegar sin fuerzas al trabajo y picarás entre horas. Si te saltas la comida llegarás con mucha hambre a la cena y te darás un atracón nada recomendable para antes de dormir. Y si te saltas la cena no descansarás igual y te levantarás con un "agujero" en el estómago.

4. Escuchar música a un volumen ensordecedor. Vamos por la calle totalmente aislados por culpa de los auriculares. Y si le sumas que el volumen al que escuchas música es el máximo que te permite el reproductor, cuenta con que este hábito te traerá malas consecuencias a medio plazo en tus oídos.

5. Ir en coche al trabajo cuando lo tienes a un paseo. ¿Es necesario? Sé que puede parecer más cómodo, pero es una rutina a la que probablemente te has acostumbrado innecesariamente. Prueba una semana a dejarlo en casa y cambiarlo por un paseo. Son todo ventajas, ya lo verás.

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Hay rutinas y hábitos diarios que debes cambiar