Desde la luna de Endor en Star Wars hasta Pandora en Avatar, las lunas habitables son un recurso básico en cualquier buena película de ciencia ficción. Pero lo malo es que este tipo de mundos no parecen existir en la realidad, en nuestro Sistema Solar, con sus más de 200 lunas, no hemos encontrado ni una sola capaz de albergar vida tal y como la conocemos.

Pero un nuevo trabajo señala que las colisiones cósmicas que pueden dar lugar a la aparición de satélites naturales como el nuestro podrían tener la capacidad de crear lunas con la suficiente masa como para permitir la presencia de una densa atmósfera.

Estudios previos ya habían sugerido que un mundo debe tener al menos 0,2 veces la masa de la Tierra para mantener una atmósfera. Y si lunas se forman a partir del disco de polvo que rodea un planeta sobrante de la formación del planeta, entonces parece que únicamente aquellos planetas con 10 veces la masa de Júpiter serán capaces de albergar en sus órbitas lunas lo suficientemente masivas como para retener una atmósfera, aunque Titán parece podría contradecir esta idea.

Sin embargo, cuando intervienen las colisiones cósmicas entre dos grandes mundos rocosos, planetas mucho más grandes que la Tierra, se pueden llegar a formar lunas lo suficientemente grandes como para que se formen lunas lo suficientemente grandes a partir del material eyectado al espacio por estas colisiones. Este material, tal y como le ocurrió a nuestro planeta, permanecería en órbita, formando un disco que daría lugar a la aparición de un nuevo y gran satélite.

Durante las reuniones que han tenido lugar esta semana en la División de Ciencias Planetarias de la Sociedad Astronómica Americana, Miki Nakajima, del Instituto de Tecnología de California en Pasadena, presento una serie de simulaciones que mostraban como mundos rocosos colisionaban con otros objetos con apenas una decima parte de su masa. En aquellos mundos cuya masa es de hasta cinco veces la terrestre, estos impactos dieron lugar a la formación de lunas ricas en silicatos con masas de hasta 0.2 veces la terrestre, el limite teórico para que un mundo pueda atrapar una atmósfera, mundos que según Nakajima podrían llegar a ser observados por nuestros telescopios.

Pero, sin embargo, esto no siempre funciona, los impactos con planetas rocosos que superen las cinco masas terrestres pueden dar lugar a la formación de una gran cantidad de vapor tan alta como para generar fuertes ondas de choque que impedirían que el disco de material eyectado se condense en una nueva luna. En las simulaciones, la cantidad de vapor producida era mucho mayor en mundos similares a Neptuno, con un manto de hielo y no rocoso. En este escenario, el disco de escombros no podría llegar a condensarse y formar una nueva luna si el planeta es mucho más pesado que la Tierra.

Durante esta misma presentación, Keegan Ryan, también del Caltech, mostró que dos planetas de un suficiente tamaño podrían convertirse en un sistema planetario binario sin tener que involucrar una colisión para su formación. Pero si incluso estos mundos llegasen a colisionar, lo harían tras miles de millones de años, por lo que tendrían suficiente tiempo para que la vida surgiese.

“Soy aficionado a esta idea”, comento el profesor Darren Williams, de la Universidad Estatal de Pensilvania en Erie, que no participó en ninguno de los estudios. Añade que un planeta del tamaño de Júpiter podría llegar a capturar un planeta rocoso del tamaño de la Tierra, convirtiéndolo así en una exoluna potencialmente habitable.

espacioprofundo.es 16/11/14