Espacioprofundo.es 24/05/13

En nuestro sistema solar hay dos planetas de los que sabemos muy poco, estos son los gigantes helados Urano y Neptuno. Estos dos mundos distantes tan solo han sido visitados por la humanidad una vez, bueno, más bien por la Voyager II, por lo que se esconde bajo sus densas atmósferas sigue siendo un misterio. Pero aunque estos extraños planetas sean tan diferentes a nuestro hogar, hay algo que tienen en común con la Tierra, las corrientes en chorro.

Las corrientes en chorro en la Tierra se producen en las capas altas de la atmósfera. Poderosos flujos de viento que fluye de este a oeste, a velocidades de unos 160 km/h. Pero aunque estos vientos te puedan parecer violentos, no son nada comparados con los que circulan en Neptuno y Urano, y en el dios del mar (Neptuno) alcanzan velocidades de 2.100 km/h. Pero los últimos resultados muestran que estos vientos sólo se encuentran en una capa relativamente delgada de estas atmósferas planetarias.

En un artículo reciente publicado en la revista Nature, Yohai Kaspi, el autor principal, y un grupo de investigadores de Israel y los EE.UU. muestran que estos vientos de estos mundos están confinados a una región relativamente pequeña de no más de 1.100 km de profundidad.

Neptuno y Urano son planetas gemelos en algunos aspectos. Son muy similares en tamaño, masa y composición. También son muy diferentes a los dos planetas gigantes más grandes, Júpiter y Saturno, ya que contienen una mayor tasa de metano, amoníaco y agua. Mientras que los gigantes gaseosos más grandes están compuestos principalmente por hidrógeno y helio, estos gases ligeros representan sólo el 20 por ciento de sus mundos hermanos más fríos.

Comprender las atmósferas de los planetas gigantes puede decirnos mucho sobre cómo funcionan los planetas, pero aún sabemos muy poco acerca de ellos. Sólo un puñado de naves han visitado los planetas más grandes de nuestro sistema solar, y sólo una (la sonda Galileo en 1995) nos ha proporcionado la mejor visión de un planeta gigante, Júpiter, desde el interior de su atmósfera. Durante mucho tiempo, la gran pregunta era sido si los vientos se extienden por todas las capas de la atmosfera de estos planetas o si solo se concentran cerca de la superficie.

Para este estudio, Kaspi y sus colegas utilizaron un truco. Analizaron los campos gravitacionales de estos dos gélidos gigantes tratando de descubrir cómo se veían afectados por los vientos. El campo gravitatorio de un planeta se ve afectada por denso que sea.

En el caso de un planeta gigante, el movimiento de los vientos que circulan se corresponde con un cambio en la gravedad del planeta. Pero en los gigantes de hielo, los resultados mostraron que tan sólo el 0,15 por ciento de Urano y el 0,2 por ciento de Neptuno pertenecían a una atmosfera tan activa, limitando la meteorología de estos dos mundos a una capa muy delgada.

Pero este estudio sigue sin responder a una gran pregunta que lleva sin contestar desde hace mucho tiempo. Neptuno recibe muy poca energía del Sol y las capas superficiales son excepcionalmente frías, por lo que los vientos detectados solo pueden ser alimentados por el calor interno de un planeta supuestamente helado.

Podemos estar muy lejos de saber exactamente cómo funcionan estos planetas gigantes, pero los resultados como estos nos ponen un paso más cerca de entender completamente que sucede en el interior de mundos como estos, tanto dentro de nuestro sistema solar como en otros lugares.