. Hablamos de varios momentos diarios más adecuados para hidratarse.

La regla de los ocho vasos de agua o los dos litros al día parece estar bien asentada. Beber agua nunca está de más, siempre y cuando no nos excedamos en su cantidad y sometamos a los riñones a esfuerzos de asimilación excesivos. Ahora bien, ¿cuáles son esos momentos?

Seis son los momentos del día a los que debemos prestar más atención para que nuestro cuerpo acoja con más armonía el agua que ingerimos.

1. Recién levantados. Uno o dos vasos de agua nada más salir de la cama (en ayunas) ayuda a activar los órganos y hacer que estos empiecen a trabajar más rápidamente y con mejores resultados.

2. Justo antes de la comida. Beber agua antes de sentarnos a la mesa al mediodía facilita el proceso de digestión. De 20 a 40 minutos antes de probar bocado será suficiente para realizar una posterior digestión sin complicaciones.

3. Antes de irse a la cama. Está comprobado que la mayoría de los problemas de corazón se desarrollan durante la noche; pues bien, beber un solo vaso de agua antes de dormir previene en gran medida estas anomalías.

4. Antes y después de hacer ejercicio. Probablemente las dos consideraciones más obvias. Antes de hacer ejercicio para evitar la deshidratación y justo después para recuperar los líquidos que hemos perdido a través del sudor.

5. Justo antes de ducharnos. Ayuda a depurar el organismo y, sobre todo, favorece la circulación sanguínea.

esquire.es / CRISTINA ROMERO | 2/11/2014