A la hora del almuerzo, en muchas ocasiones, comemos mucho más de lo que deberíamos – y lo sabemos. Quizás sea porque nos reunimos con los amigos y la familia alrededor de una mesa llena de sabrosa y deliciosa comida realizada durante todo el día por todos los miembros, y es imposible que nos resistamos tanto al asado al horno, como a la ensalada o al postre de chocolate casero. O quizás sea por una comida de empresa en la que queremos disfrutar de toda la gastronomía del restaurante del hotel que ha pagado nuestro jefe. En otras ocasiones también nos decantamos por algún buffet libre – ay, esos buffets libres, cuántas alegrías nos dan y cuantos remordimientos de conciencia vienen tras ellos.

Sea cual sea el motivo, tras este copioso almuerzo nuestro estomago y nuestra mente solamente quiere una cena ligera, libre de grandes platos y por supuesto lo más sana posible. Quizás puedas probar con algunas de estas opciones.

Una ensalada puede ser la mejor aliada para cenar ligero y no irse a la cama con dolor de estomago. Prueba a sustituir la lechuga por kale – la verdura más trendy – y añade ingredientes a tu gusto. Por ejemplo: tomate seco, pavo, queso feta y zanahoria.

También podemos probar a hacer gazpacho con alguna de nuestras frutas o verduras favoritas – no solo con tomate. Hay mucha vida más allá del gazpacho tal y como lo conocemos. Si eres un verdadero foodie, entra en la cocina e innova… de sandía, de remolacha, de manzana, podrás hacer gazpacho de casi todo.

Las verduras crudas o cocidas también son una de las mejores opciones, puedes hacerlas tanto en sopa como en crema. Por ejemplo, brócoli.

Si no eres un gran amante de las verduras, no te preocupes, también puedes terminar el día con un plato basado en pescado blanco a la plancha acompañado, por ejemplo, de una patata asada. Pocas calorías, saludable y exquisito.

tapasmagazine.es / Samuel García


Esto es lo que tienes que cenar después de una comida copiosa