Es la abeja de Wallace y llevaba desaparecida 38 años. La han descubierto en Indonesia.


La abeja de Wallace (Megachile pluto) fue descubierta en 1859 en las selvas de Indonesia por el famoso naturalista, Alfred Russel Wallace. Sin embargo, se declaró extinta al no observarse ningún otro rastro de esta especie en los 120 años siguientes.

Ahora, un equipo de biólogos ha redescubierto la especie, al localizar una hembra de la abeja gigante de Wallace dentro de un nido de termitas en un árbol en Indonesia. Por razones obvias de seguridad, no podemos decir exactamente dónde han redescubierto la abeja gigante de Wallace, pero sí podemos decir que, con una envergadura de más de 6 centímetros, es cuatro veces más grande que una abeja europea.

A diferencia de su prima productora de miel, esta abeja tiene enormes mandíbulas, parecidas a las del famoso escarabajo ciervo. No vive en colmenas con miles de miembros de la familia, sino en soledad, en montículos de termitas, un hogar tubular que cubre con resina impermeable.

Su historia

En 1858, el naturalista británico Alfred Russel Wallace descubrió una abeja increíble mientras exploraba la isla indonesia de Bacan. Wallace describió a la hembra como "un gran insecto negro parecido a una avispa, con inmensas mandíbulas como un ciervo". Y así, la abeja gigante de Wallace entró en el mundo de la literatura científica.

Reconocida como la abeja más grande del mundo, a pesar de su enorme tamaño, no se la volvió a ver hasta 1981, cuando el entomólogo Adam Messer la halló en Indonesia. Las observaciones de Messer de su comportamiento, como la forma en que usa sus mandíbulas gigantes para recolectar resina y madera para su nido brindaron cierta información pero, aún así, la abeja permaneció generalmente esquiva. No se volvió a ver durante décadas, lo que lo convierte en el "santo grial" de las abejas.

Afortunadamente, la abeja ha sido redescubierta una vez más, según la fundación Global Wildlife Conservation. En enero, un equipo de búsqueda que se propuso encontrar y fotografiar a la abeja gigante de Wallace encontró el éxito en Indonesia, con la esperanza de que la especie aún pueda prosperar en los bosques.

"Fue absolutamente impresionante ver a este 'bulldog volador'; realmente tenemos pruebas reales delante de nosotros en la naturaleza", dijo Clay Bolt, fotógrafo especializado en abejas, quien tomó las primeras fotos y vídeos de la especie con vida después de pasar años investigando el tipo de hábitat adecuado con su compañero de viaje, Eli Wyman.

"Ver realmente cuán hermosa y grande es la especie en la vida salvaje, escuchar el sonido de sus gigantescas alas mientras volaba por mi cabeza, fue simplemente increíble". Mi sueño es utilizar ahora este redescubrimiento para convertir esta abeja en un símbolo de conservación en esta parte de Indonesia y en un punto de orgullo para los locales de allí", comenta Wyman, experto en abejas, entomólogo de la Universidad de Princeton, y anteriormente del Museo Americano de Historia Natural.

Está claro que esta abeja tiene una historia única.

La abeja en cuestión es un insecto gigante con aproximadamente el tamaño de un pulgar humano



"Espero que este redescubrimiento genere investigaciones futuras que nos brinden una comprensión más profunda de la vida de esta abeja única y expongan cualquier esfuerzo futuro para protegerlo de la extinción", continúa Wyman.

Este es el segundo redescubrimiento de una de las 25 especies más buscadas de la organización Global Wildlife Conservation (Conservación de Vida Silvestre Global): especies que han caído fuera del radar y se teme que se extingan. Dadas los alarmantes y recientes noticias de que los insectos podrían desaparecer en un siglo, cuanto más podamos aprender sobre los que están en peligro, más podremos trabajar para protegerlos. Mientras tanto, es alentador saber que en los bosques de Indonesia, hay abejas del tamaño de un pájaro volando libres.

Referencia: Clay Bolt, Natural History and Conservation Photographer. Global Wildlife Conservation 2019.

Crédito imagen: Clay Bolt

muyinteresante.es/ Sarah Romero, febrero 2019

Encuentran la abeja más grande del mundo (¡no estaba extinta!)