Penachos de material expulsados desde Encelado

La llamada marea gravitacional es una de nuestras esperanzas para encontrar vida bajo la corteza de hielo de los mundos como Europa o Encelado. La fuerza de atracción de los gigantes gaseosos provoca que, a medida que estos mundos los orbitan, su núcleo se contrae y dilata de tal forma que se calienta, fundiendo la capa de hielo que está en contacto con la roca.

El proceso de formación planetaria nos muestra que tanto los planetas como las lunas se forman siguiendo un modelo que podríamos comparar con una cebolla, una corteza exterior que envuelve un gran manto que rodea a su vez un denso núcleo. Sin embargo, una nueva investigación presentada en la Sociedad Geológica de América que ha tenido lugar en Vancouver el 19 de octubre parece sugerir que Encelado no sigue esta regla.

La densidad de la Luna nos sugiere que esta luna, como los otros mundos, está formada en parte por material rocoso, y puesto que su superficie está cubierta de hielo y a través de sus grietas se escapa agua y amoníaco al espacio, los investigadores llegaron a la conclusión de que probablemente sigue ese patrón tipo cebolla, es decir, una corteza de hielo que cubre un manto acuoso que se encuentra en contacto con un núcleo rocoso solido. Y debido a que Encelado orbita Saturno, los cambios en la atracción gravitatoria del planeta flexionan la luna, una flexión que provoca que la roca se caliente.

Pero cuando James Roberts de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore desarrollo una serie de modelos informáticos destinados a probar esta visión, comprobó que algo no cuadraba.

Su núcleo rocoso rígido podría no ser lo suficiente flexible como para generar el calor necesario para derretir el hielo o explicar los chorros que hemos detectado gracias a la misión Cassini. Pero cuando Roberts situó en su centro un núcleo de menor densidad, algo más parecido a una bola de nieve que a roca solida, comprobó que sí, que este podría flexionarse lo suficiente como para generar el calor necesario para alimentar los famosos geiseres ahora famosos.

“Encelado nos ha estado sorprendiendo todo el tiempo. Uno pensaría que algo del tamaño del Mar del Norte estaria frío y muerto, pero la nave espacial Cassini ha estado observando su actividad desde que llegó” comento Roberts

Pero Roberts no solo se ha fijado en Encelado, sino que señala que otros cuerpos del Sistema Solar, incluyendo a Mimas, otra luna de Saturno, o el planeta enano Ceres, podrían tener este tipo de núcleos “suaves”.

“Tienes la capacidad de que el agua interactue con la roca en una vasta región. Se pueden crear sistemas hidrotermales como los de la Tierra temprana, donde puede haber surgido la vida”, señala Hunter Waite, del Instituto de Investigación del Suroeste en San Antonio, Texas, que indica a su vez que este nuevo hallazgo podría tener implicaciones en nuestra búsqueda de vida en estos pequeños mundos.

Sin embargo, debido al pequeño tamaño de Encelado, la química necesaria para que surja la vida podría simplemente no existir, la pequeña cantidad de minerales simplemente habría limitado la presencia de elementos químicos disponibles para que surja la vida, la cual además también puede aprovechar estos elementos para generar la energía necesaria para subsistir.

Señala que la única manera de saber si esta pequeña luna es todavía habitable es volver a visitarla con una nueva misión.

espacioprofundo.es 29/10/14