Tras la polémica por los resultados del estudio de la OCU sobre 17 protectores solares 50+, conviene aclarar cómo funcionan los filtros solares

Antes que nada conviene dejar claro que la mera indicación de 50+ en un FPS en Estados Unidos, por ejemplo, está prohibida por la FDA (agencia federal de alimentos y medicamentos) por considerar poco recomendable lo que sugiere dicha indicación. Dicho esto, en Europa está permitida si bien la EMA (Agencia Europea del Medicamento) reconoce que más allá de FPS 50, la protección real disminuye.

El estudio de la OCU ha recibido fuertes ataques por parte de muchas personas, sobre todo en redes como Twitter, entre otras cosas porque la asociación de consumidores no ha facilitado datos del laboratorio que ha realizado el estudio, cuando las compañías señaladas sí lo han hecho con los tests y análisis que corroboran los FPS indicados en el etiquetado.

La OCU ha respondido a las acusaciones de manipulación del estudio y ha revelado que ha puesto las pruebas de sus estudios en manos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que es quien debe retirar, o no, los filtros del mercado. Así que solo cabe esperar las evaluaciones y el arbitraje de la AEMPS sobre las muestras de las cremas, para confirmar o desmentir las afirmaciones de la OCU. Hasta entonces no se podrá saber quién tiene razón, aunque aquí es necesario distinguir entre las pruebas de laboratorio y las pruebas in vivo.

Qué es el Factor de Protección Solar

De poco le vale al consumidor la disputa entre la asociación y las empresas cosméticas si antes no sabe qué es el FPS y qué utilidad tiene para medir la capacidad de proteger de un filtro. Para ello, deberemos explicar un concepto previo que es el del fototipo, y que podríamos definir como la sensibilidad de la piel ante la acción del sol. Es genético y obviamente varía con la procedencia originaria de cada persona, que está muy fuertemente correlacionada con el clima y nuestra adaptación a él.

Los principales fototipos son:

Fototipo I: piel muy clara, de color blanco-lechoso, con pecas, ojos azules y pelirrojos, que se quema fácilmente, nunca se broncea y es muy sensible al sol.
Fototipo II: piel blanca y pecas, pelo rubio y ojos azules; se quema con facilidad y casi no se broncea.
Fototipo III: piel blanca, con el color de ojos azul, verde, miel o castaño y pelo de distintas tonalidades de marrón; se quema y se broncea de forma moderada.
Fototipo IV: piel ligeramente amarronada, con pelo y ojos oscuros; se quema poco y se broncea con facilidad y de inmediato al exponerse al sol
Fototipo V: piel oscura; es raro que se queme, se broncea con facilidad y de manera inmediata al exponerse al sol.
Fototipo VI: piel negra; nunca se quema y siempre presenta reacción de pigmentación inmediata.

Cada fototipo precisa de una crema con un FPS diferente según insolación diario:

• las personas de los fototipos I y II precisarán protección solar todo el año, especialmente en la cara, nuca y orejas
• las del fototipo III a partir de primavera y en los primeros meses de otoño
• las del fototipo IV pueden precisarla en la cara y brazos si viajan o residen en países tropicales
• los fototipos V y VI no la precisarán salvo en verano y en exposición directa al sol

Ahora en base a los fototipos se puede explicar que el FPS es una clasificación que sirve para calcular el tiempo que nuestra piel puede estar expuesta a la radiación solar sin quemarse. Por ejemplo, las personas de los fototipos I y II tardan de dos a 3 minutos en quemarse. Una crema de FPS de 10, les hará resistir sin lesiones cutáneas entre 20 y 30 minutos (2 o 3 x 10). Si el factor es 15, aguantarán entre 30 y 45 minutos (2 o 3 x 15).

Una persona del fototipo III aguanta aproximadamente diez minutos sin quemarse, por lo que una crema de 15 le permitirá estar protegida durante unas tres horas. Para aguantar el mismo rato, una persona del fototipo I o II deberá aplicarse protección 50 y ni aún así le llegará. Por otro lado, es obvio que exponerse al sol tres horas o más es a todas luces perjudicial, no importa el FPS que usemos. De ahí que en Estados Unidos se prohiba publicitar cremas solares FPS 50+.

¿Cómo funciona un filtro solar?

Finalmente es interesante conocer el mecanismo de actuación de los filtros solares, ya que principalmente hay dos tipos: los filtros físicos y los químicos. Los físicos suelen ser partículas de metales en polvo, triturado hasta la miniatura y envuelto en una emulsión cremosa, para que reflejen físicamente el rayo de sol actuando como un espejo. Los más usados son dióxido de titanio y óxidos de hierro y zinc. Se usan en los factores de protección más altos y para partes sensibles de la cara como la nariz o las orejas, ya que su reflejo de la luz es total.

Los filtros químicos se basan en compuestos orgánicos que reaccionan con los rayos solares atenuando la energía que llevan, para que lleguen a la piel con longitudes de onda menos agresivas. Suelen ser compuestos de la familia del benzeno que presentan la ventaja de que nos permiten estar protegidos pero a la vez ponernos morenos. De todos modos, su presencia en las cremas no puede ser demasiado alta porque son susceptibles de crear alergias.

eldiario.es / Jordi Sabaté, 03 junio 2019

¿En qué se diferencia un protector solar de las otras cremas?