Básicamente un destilador doméstico es un recipiente calentador en el que se vierte agua del grifo. La resistencia que contiene en su interior calienda el agua hasta su punto de ebullición, jugando adicionalmente con un sistema de disminución de presión. El vapor de agua, libre de las sales que pudiera contener al salir del grifo, pasa por un alambique donde se enfría y vuelve a licuarse en un conducto de salida que da a una jarra, que recogerá el agua destilada.

Este agua está libre de todo tipo de sales, aunque eventualmente, algunos destiladores llevan tambien filtros de carbón activo para evitar que compuestos orgánicos volátiles, presiblemente procedentes de alguna actividad microbiana o de contaminaciones, puedan pasar a la jarra receptora. En definitiva, se trata de consumir este agua libre de carga iónica y/o orgánica, ya que algunas modas y terapias sin fundamento científico aseguran que es mucho más sano para el organismo. La llaman "agua pura" y en consecuencia aseguran que "purifica".

¿Es recomendable consumir agua destilada?

En contraposición a estos pseudoterapeutas, otras personas aseguran que el agua destilada es nociva para el consumo humano por su grado de acidez y porque su falta de sales puede inducirnos anemias y desequilibrios iónicos. Incluso hay quien cree que pude hacer estallar las células de nuestro cuerpo.

La primera premisa, la de que es un agua ácida, es cierta. La razón es que al ser neutra desde el punto de vista iónico, permite una mayor disolución de CO2 en ella, lo que la convierte en más ácida que la del grifo. En efecto, en el agua destilada el pH se reduce a 5,4 aproximadamente, lo cual tampoco es un valor ácido en exceso, y mucho menos corrosivo para los dientes o para el esófago.

Además, al ser el pH del torrente sanguíneo más tendente a valores alcalinos -sobre 7,4-, se neutraliza si acidez. Y por si fuera poco, en el estómago, el agua destilada se encontrará con los jugos gástricos, básicamente ácido clorhídrico con valores de pH de 3 o menores, que son altamente corrosivos. Es decir que la acidez del agua destilada es inofensiva, y tampoco está tan alejada de la del agua de manantial, por ejemplo, cuyo nivel de sales minerales es de solo medio gramo por litro, lo cual es una diferencia nimia.

En lo que respecta a posibles desequilibrios salinos o anemias por abusar del agua destilada, como acabamos de decir, también deberían producirse al beber agua embotellada de manantial y no se producen. El motivo es que los humanos no obtenemos los minerales del agua, sino de los alimentos, ya sea el magnesio, el calcio, el potasio, el hierro, etc. Podemos sufrir anemias o desequilibros si bebemos mucha agua de cualquier tipo, porque es diurética y nos hace perder sales en la orina, pero la reposición de las mismas se hace en la dieta.

Finalmente queda el supuesto de que puedan estallar las células corporales por presión osmótica, al entrar el agua destilada en las células a través de su membrana para diluir el contenido celular y equilibrar ambos lados. De hecho esto ocurre así si hacemos una prueba de laboratorio, pero dentro de nuestro cuerpo el agua destilada nunca penetra pura ni está en contacto con las células, sino que se diluye primero en la sangre, donde recibe las preceptivas sales.

En resumen, por lo que hemos podido averiguar, beber agua destilada no tiene ningún problema de toxicidad. Acaso sea un problema económico para el o la que quiera gastarse dinero en un destilador doméstico, porque lo cierto es que tampoco hemos podido hallar ningún estudio que avale los beneficios de beber agua destilada.

Eso sí: si regamos las plantas con agua destilada, no olvidemos abonarlas bien, pues aunque es buena al evitar el calcio, que es responsable de la clorosis al bloquear el hierro soluble, empobrece mucho iónicamente el sustrato, en especial si se deja correr el agua. Pero se arregla con cualquier abono para plantas.

eldiario.es / Jordi Sabaté, 28/04/2019

hEn qué quedamos: ¿es bueno o malo beber agua destilada?