Quizás sea la primera vez que oyes hablar de los «saigas», una variedad de antílopes que no es tan conocida como los populares pandas, pero que también se encuentra en la lista de animales en peligro de extinción y su estado es crítico.

Estos peculiares animales se caracterizan por su prominente nariz y habitan en la zona de Asia central. En las últimas décadas, la caza para vender sus astas en el mercado chino ha diezmado sus números. Esto hace que la situación actual sea tan preocupante.


Un misterio sin solución

Kazajistán es el principal hogar de estos animales, cuya población en este país durante los 90 superaba los 800 000 ejemplares. En los últimos años, este número había descendido a menos de 260 000 en 2014 y en tan solo 2 semanas se ha reducido a la mitad.

Alrededor de 130 000 saigas murieron en este tiempo, 60 000 de ellos en tan solo 4 días. Esto ha causado alarma entre los expertos, quienes temen que otro evento similar podría acabar con la especie. Es que esta no es la primera vez que sucede algo así. En 1988, unos 400 000 saigas murieron con síntomas similares, por razones que tampoco llegaron a develarse del todo.

Se sospecha de una bacteria, Pasteurella, como la posible culpable de estos fenómenos. Sin embargo, los expertos señalan que esta bacteria no es nada extraña entre especies como los saigas y su presencia no sería suficiente para justificar un número de muertes tan elevado.

Una de las teorías es que puede haber sido producto de cambios sutiles en el ambiente o de la primavera húmeda que siguió a un invierno inusualmente frío. Por el momento, ninguna de estas opciones ha sido corroborada y el misterio aún no tiene solución.



Leche materna

Otra de las incógnitas es cómo se puede haber propagado esta epidemia de muertes con tanta rapidez. Un grupo de científicos que se encontraba en la zona estudiando a estos animales cuando sucedió la catástrofe, realizó una serie de exhaustivas investigaciones para intentar responder esta pregunta.

Analizaron hasta el más mínimo detalle del hábitat de estos antílopes: el agua, la vegetación y hasta las rocas por las que caminaron. También estudiaron su comportamiento y allí puede estar una de las claves.

Los expertos observaron que las primeras en morir fueron las hembras, quienes se juntan en grupos para proteger a sus crías. Poco después, las crías fueron las segundas en morir. Se trataba de animales que aún no estaban en edad de consumir la misma dieta que los adultos, por lo que los científicos creen que es posible que la bacteria se haya transmitido rápidamente por la leche materna.


batanga.com / Maria Dabezies 05/09/15

Predeterminado En cuestión de días, Kazajistán perdió cerca de la mitad de su población de estos extraños antílopes y nadie sabe por qué