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No, no os vamos a hablar de un alienígena, pero sí que es cierto que a nuestro animal curioso de esta semana no le falta apariencia para parecer como venido de otro planeta.

Y es que el topo estrellado, también conocido como topo de nariz de estrella, destaca por la apariencia de su nariz, de la que nacen una serie de tentáculos rosados y flexibles; que, además de convertirlo en un animalito bastante feo, le sirven para aumentar su sensibilidad de cara al reconocimiento de su entorno y la búsqueda de alimento.

Así que sí, será muy feo y todo lo que queráis, pero sus tentaculitos de extraterrestre lo convierten en uno de los topos más hábiles que existen. No hay mal que por bien no venga.

La curiosa nariz del topo estrellado; un animal feo, pero sensible

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Condylura cristata, más conocido como topo estrellado, es un animal característico de las tierras bajas y húmedas de la costa nordeste de Estados Unidos.

Es un magnífico nadador; que, como otros topos, también excava túneles con gran facilidad, pero muestra una característica que lo hace totalmente distinto a sus parientes; pues de su nariz nacen 22 tentáculos pequeños, rosados y flexibles que le sirven como órgano táctil, para analizar el entorno en el que se encuentran a la vez que buscan gusanos, larvas e insectos de los que alimentarse

Esto se debe a que estas prolongaciones están cubiertas de miles de receptores, conocidos como órganos de Eimer, que constan de células epidérmicas conectadas directamente con el sistema nervioso.

Los interesantes hábitos del topo estrellado

Sus hábitos son diurnos, aunque gracias a estas prolongaciones no tienen problemas para buscar comida durante la noche, pero a lo que sí que no se adaptan bien es al frío, por lo que pasan las temporadas de bajas temperaturas hibernando bajo cavidades que ellos mismos excavan en el hielo.

Una vez que el clima se torna favorable, vuelven a su rutina, en la que la alimentación es un componente muy importante, ya que están considerados como uno de los animales que más rápido comen, debido a que tardan sólo 120 milisegundos en identificar y comerse a sus presas.

Además de todo esto, su súper nariz también funciona bajo el agua, pues olfatean sus posibles víctimas enviando hacia ellas burbujas, para inhalarlas después, captando por el olor si realmente se trata de algo que se pueda comer.

Eso sí, ni siquiera su gran olfato les evita en algunas ocasiones ser cazados por aves rapaces, mofetas o algunos mustélidos, para los que resultan un gran manjar. ¿Qué le vamos a hacer? No se puede tener todo.

omicrono.com / Azucena Martin 8 octubre 2016

El topo estrellado, el alienígena terrestre