El mundo de la cocina alberga grandes teorías que han sido desmentidas a lo largo de la historia. Por ejemplo, que el teflón de las sartenes es tóxico.

El teflón de las sartenes es tóxico

Una de las costumbres más extendidas dentro del mundo de la cocina es tirar las sartenes de teflón en cuanto están rayadas. De hecho, si alquilas una vivienda en vacaciones lo más seguro es que optes por comprar una sartén para utilizar durante esas semanas. Pues bien, se trata de un simple mito de la cocina muy popular.

Según determinaron distintas agencias sanitarias y de alimentación, el teflón no es tóxico. Su advertencia giraba en torno al pegamento que utilizaban para su adherencia a la sartén -denominado PFOA- y que emitiría sustancias dañinas cuando es sometido a temperaturas superiores a 260 grados. De hecho, a raíz de esta recomendación, muchas empresas incorporan el distintivo que remarca la ausencia de esta sustancia en sus productos.

El microondas destruye los nutrientes

Sobre el empleo del microondas se extiende un importante manto de dudas, por el que muchas personas incluso se niegan a utilizar y prefieren volver a los métodos más clásicos para calentar distintos alimentos. Entre ese mar de preguntas siempre encontramos el microondas destruye los nutrientes.

Sin embargo, es una pregunta con una respuesta muy clara y contundente: NO. Este pequeño electrodoméstico no rompe enlaces químicos ni provoca cambios moleculares en los alimentos que calentamos, ya que no tiene la suficiente potencia para provocar esta reacción.

Las bacterias mueren al congelar el alimento

Estamos cansados de oír, tanto dentro como fuera de casa, que todos los alimentos que pasan por el congelador pierden por completo las posibles bacterias que pueden incorporar. De hecho, hay personas que no consumen productos frescos y prefieren darle un punto de congelación antes de cocinarlos.

Sin embargo, en realidad este proceso no es tan preciso como pensamos. Durante el proceso de congelación los microorganismos permanecen inactivos, pero no abandonan el alimento. Por lo tanto, tras la descongelación, pueden reactivarse e incluso multiplicarse.

El pan se pone duro al secarse

Mantener varios días una barra de pan en perfecto estado para su consumo parece misión imposible. Depende de la variedad, pero es cierto que las barras convencionales se endurecen con suma facilidad. Sin embargo, pese a lo que pueda parecer, el pan no se endurece por falta de humedad, sino por exceso.

Precisamente por esta razón, si queremos 'reutilizar' nuestra barra de pan, podemos introducirla en el horno. Así, perderá ese exceso de humedad y tendrá una textura idónea para su consumo.

Los crustáceos no sienten dolor al hervirlos vivos

Cocinar las langostas o cangrejos vivos es una de las prácticas más comunes entre los fogones. Tenemos la sensación de que estos crustáceos no sienten ningún dolor cuando los introducimos en una olla con agua hirviendo, pero en realidad es totalmente al contrario.

Varios estudios aseguran que el sistema nervioso de las langostas está perfectamente desarrollado y que es capaz de sentir dolor. Pese a ello, el ruido que podemos percibir al introducirlas en la olla no son chillidos de dolor, puesto que no pueden producir sonidos.

Las tablas de cortar acumulan los gérmenes

Parece que buena parte de los productos que utilizamos en la cocina son un auténtico paraíso para los gérmenes. Se habla del potencial del estropajo, al ser un utensilio con el que eliminamos la suciedad y que posteriormente no limpiamos, y de las tablas para cortar distintos alimentos.

La primera de ellas parece cierta, pero en el caso de la segunda estamos ante otro de los grandes mitos de la cocina. Esto se debe a que buena parte de los agentes que podrían permanecer en la tabla son neutralizados por el poder germicida de la resina, en el caso de las tablas de madera.

Dorar la carne para hacerla más jugosa

Preparar un buen asado no está al alcance de cualquier cocinillas. Por Internet circulan numerosos consejos sobre cómo preparar la mejor carne, pero sobre ellos siempre encontramos la misma duda: ¿Doramos la carne antes de hacerla? Cuenta la leyenda que si doramos la pieza antes de asarla no perderá los jugos.

En realidad, distintos cocineros aseguran que se trata de un simple mito y que, de hecho, dorar la carne antes de asarla produce un efecto contrario. Al secarse, la parte externa absorbe el jugo de la zona interior, por lo que el resultado no es precisamente el esperado.

El alcohol se evapora con la cocción

Parece una verdad universal y seguro que en casa lo has escuchado más de una vez, sobre todo cuando aún no tenías edad para tomar bebidas alcohólicas. "Tranquilo, si el alcohol se evapora al cocinarlo", te decía tu madre antes de que probases uno de sus maravillosos guisos. Sin embargo, puede compartir baúl con el ratoncito Pérez o las cigüeñas que vienen de París.

En realidad, el volumen del alcohol en el plato puede disminuir dependiendo del tiempo y la temperatura de cocción, pero no desaparece por completo.

No importa la sal que utilices

La sal fina es sin duda la reina de la cocina. A pesar de las múltiples variedades que podemos encontrar en el mercado, es la más utilizada en buena parte de los hogares. Sin embargo, cuando se agota con los fogones ya encendidos, no nos importa sustituirla por cualquiera que encontremos en los armarios.

Cada tipo de sal tiene sus características y, por lo tanto, hay platos a los que no sientan especialmente bien. De ahí que no podamos utilizar cualquier variante indiscriminadamente. Por ejemplo, la flor de sal negra no se recomienda para cocinar, simplemente para decorar antes de servir el plato en la mesa.

Añade pasta al aceite

Preparar pasta es uno de los platos básicos para iniciarte en el mundo de la cocina. Es fácil, sencillo y, salvo que tengas un paladar muy exquisito, creerás que es realmente sabroso. Puestos a entrar en faena, ¿añadimos o no aceite a la olla? Pese a que muchos lo recomiendan para que la pasta no se pegue, la verdad es que no es un buen complemento para este producto.

Al añadir el aceite en el proceso de cocción conseguiremos que la pasta sea tan resbaladiza que posteriormente no se impregnará con la salsa elegida. Por eso, el mejor consejo para que la pasta no se pegue es emplear una olla amplia y permanecer atentos.

Qué.es 1 de junio de 2015

El teflón es tóxico y otras mentiras de la cocina