Espacioprofundo.es 30/03/13

Dentro de unos meses cruzará nuestros cielos el que ha se ha dado a conocer como el “cometa del siglo”, aunque en realidad estamos aún muy lejos de ser capaces de definir que es realmente lo que veremos en el cielo. Desde su descubrimiento, los astrónomos han tratado de obtener imágenes que nos revelen datos del cometa C/2012 S1 (ISON), Ahora, gracias al satélite Swift han sido capaces de realizar las primeras estimaciones del tamaño de su núcleo.

“El cometa ISON tiene el potencial de ser uno de los cometas más brillantes de los últimos 50 años, lo que nos da una oportunidad única para observar sus cambios de gran detalle y durante un período prolongado”, comento el investigador Dennis Bodewits, astrónomo de la Universidad de Maryland College Park (UMCP)

El equipo de Bodewits utilizo la visión ultravioleta del Swift para realizar una estimación inicial del agua y el polvo que se desprende de este objeto, para luego poder establecer el tamaño de esta bola de hielo.

Las observaciones realizadas el pasado 30 de enero revelaron que ISON enero está lanzando al espacio unas 51 toneladas de polvo cada minuto y apenas unos 60 kilogramos de agua.

Gracias a estos datos, lograron establecer que el núcleo helado ISON tiene un tamaño aproximado a los 5 kilómetros de diámetro, el tamaño medio de estas bolas de hielo sucio.

A su vez, esto nos señala que solo una pequeña fracción del ISON que está directamente expuesta al calor del Sol, aproximadamente el 10 por ciento del total, es la responsable de estas emisiones. Aunque han señalado que estos datos no son más que unas estimaciones iníciales debido a que aun se encuentra muy lejos de nosotros y no puede verse con detalle.

Según Bodewits, este desequilibrio observado en los materiales lanzados al espacio es debido a que el cometa aun se encuentra demasiado lejos del Sol, lo que permite que aun exista una gran cantidad de hielo atrapado en el cometa “Otros materiales más volátiles, tales como dióxido de carbono o el hielo de monóxido de carbono, se evaporan a mayores distancias y están alimentando la actividad del ISON”.

En estos momentos, el cometa se encuentra a unos 604 millones de kilómetros de la Tierra y a 740 millones de kilómetros del Sol. En el momento que se tomaron estas imágenes, el ISON tenía un brillo aparente de una magnitud de 15,7, en la escala astronómica de brillo, alrededor de 5.000 veces más débil que el umbral de la visión humana.

A finales de febrero, a petición de la NASA, un equipo de expertos en cometas inició la Campaña de Observación del Cometa ISON (CIOC), destinada a proporcionar los mejores datos posibles de este astro.

Al igual que todos los cometas, el ISON es una masa de gases congelados mezclados con polvo. A menudo descritos como “bolas de nieve sucias”, los cometas emiten gas y polvo cuando osan acercarse al sistema solar interior, lo que provoca el calentamiento de sus materiales transformándolos de solido a gaseoso de forma instantánea, un proceso conocido como sublimación.

Por lo general, el contenido de agua de un cometa se mantiene congelado hasta que se sitúa a una distancia de unas 3 UA, tres veces la distancia entre la Tierra y el Sol.

El Ultraviolet/Optical Telescope del Swift (UVOT) no puede detectar el agua directamente debido a que esta molécula se descompone rápidamente en átomos de hidrógeno y moléculas de hidroxilo (OH) al exponerse a la luz solar ultravioleta, sin embargo, el UVOT si es capaz de detectar la luz emitida por el hidroxilo y otros importantes fragmentos moleculares, así como la luz del sol reflejada por el polvo.

Curiosamente, antes de que veamos este objeto en nuestros cielos, otros testigos de excepción de otro mundo serán capaces de obtener las mejores imágenes que podamos imaginarnos, sobre el 1 de octubre se espera que este se encuentre a una distancia de poco más de 10 millones de kilómetros de Marte, por lo que tanto la NASA como la ESA ya están planeando tomar las primeras imágenes de un cometa visto desde otro planeta, ya sea con los tres orbitadores como los dos rovers que actualmente se encuentran en la superficie del planeta rojo.

“Durante este encuentro cercano, el cometa ISON puede ser visible para las naves espaciales de la NASA y la ESA que trabajan ahora en Marte”, comento Michael Kelley, astrónomo de UMCP y también un miembro del equipo de Swift y del CIOC. “Personalmente, estoy esperando que vamos a ver una imagen de la postal dramática tomada por el último explorador de la NASA en Marte, el rover Curiosity”.
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Unos cincuenta y ocho días después, el 28 de noviembre de ISON se acercara a tan solo una distancia de 1,2 millones de kilómetros de la superficie visible del Sol, por lo que podríamos decir que este cometa pasara rozando nuestro astro rey.

A finales de noviembre, su material helado se sublimará lanzando al espacio enormes cantidades de polvo y agua que erosionaran el cometa bajo intenso calor del Sol, todo esto será seguido por los observatorios espaciales que en la actualidad mantienen su mirada en nuestra estrella. En ese momento, el cometa podría llegar a ser tan brillante que bastaría con tapar el resplandor del Sol con nuestra mano para poder verlo a pleno día.

Y es aquí donde se encuentra la pregunta del millón ¿sobrevivirá el ISON a este encuentro cercano o simplemente se desvanecerá dejándonos a todos con la miel en los labios?

Y es que como señala comento Matthew Knight, astrónomo en el Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, y miembro de los equipos de Swift y CIOC, otros cometas en el pasado no estuvieron a la altura de las perspectivas puestos en ellos, “sólo observaciones a lo largo de los próximos meses va a mejorar nuestro conocimiento de que sucederá con el ISON” “Parece prometedor, pero eso es todo lo que podemos decir con seguridad por ahora”.

“Estimamos que hasta un 10 por ciento del diámetro del cometa puede llegar a erosionarse, pero esto probablemente no va a arrasar”, aclaro Knight a la alusión de su posible destrucción durante su encuentro con el Sol. Casi la totalidad de la energía que alcanza el cometa actúa para sublimar el hielo, un proceso de evaporación que enfría la superficie del cometa y evita que se alcancen temperaturas extremas a pesar de su proximidad al sol.

Al analizar la órbita del ISON, los astrónomos creen que este es el primer viaje que emprende este cometa por el sistema solar interior, señalando su origen en la nube de Oort, una enorme burbuja de cuerpos helados que rodea todo nuestro sistema solar, en la que se cree que hay más de un billón de estos astros esperando ser lanzados hacia el Sol.

Formalmente designado C/2012 S1 (ISON), el cometa fue descubierto el 21 de septiembre de 2012, por los astrónomos rusos Vitali Nevski y Novichonok Artyom utilizando un telescopio de la Red Internacional de Ciencia Óptica (ISON) situado cerca de Kislovodsk.

Tras el encuentro solar, el ISON se lanzará hacia el exterior del sistema solar. Aproximadamente el 26 de diciembre se situará a tan solo unos 64 millones de kilómetros de la Tierra, aproximadamente 167 veces más lejos que la Luna.