Este fue el momento en el que Alessandro Forlani, un periodista italiano ciego, pudo saludar personalmente al Papa Francisco.
El hombre invidente iba en compañía de Asia, su perro guía.

Forlani le pidió una “bendición especial” para su hija y su mujer y el Papa Francisco
no dudó en también bendecir al perro.

“El Papa pensó en mi perro y dijo: “y una también para el perro”, se inclinó y lo acarició“,
explicaba Forlani.