Ilustración del aspecto del ornitorrinco gigante. A la derecha, arriba, el diente fósil

Ningún mamífero vivo es más peculiar, más raro y curioso que el ornitorrinco. Parece estar hecho de partes de otros animales: tiene un enorme pico de pato, la piel gruesa como la de una nutria y las patas reticuladas como las de un castor. Por si fuera poco, pone huevos en lugar de dar a luz a crías vivas, su hocico está cubierto con electrorreceptores que detectan presas bajo el agua y los machos tienen un espolón venenoso en su pata trasera. Hasta hace poco, el registro fósil indicaba que el linaje del ornitorrinco era único, con una sola especie que ha habitado la Tierra desde su aparición. Pero puede no ser así. Un equipo de científicos ha descubierto una nueva especie gigante de ornitorrinco que habitó Australia hace entre 15 y 5 millones de años. La investigación aparece publicada en la revistaJournal of Vertebrate Paleontology.

La nueva especie extinta, llamada Obdurodon tharalkooschild, se deduce de un solo diente hallado en Riversleigh, en el noroeste Queensland, uno de los más famosos sitios fósiles de Australia. Por el tamaño de la pieza, los científicos estiman que el gigante habría alcanzado casi el metro de largo, dos veces el tamaño de los ornitorrinco modernos. Los bultos y surcos en el diente también proporcionan pistas sobre lo que comía.

«Al igual que otros ornitorrincos, probablemente era un mamífero sobre todo acuático, y habría vivido alrededor de las piscinas de agua dulce en los bosques que cubrían la zona de Riversleigh hace millones de años», afirma Suzanne Hand, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, coautora del estudio. «El Obdurodon tharalkooschild era muy grande, con dientes bien desarrollados, y creemos que es probable que se alimentara no solo de cangrejos y otros crustáceos de agua dulce, sino también de pequeños vertebrados, incluyendo ranas pulmonadas y tortugas pequeñas que también se conservan en el yacimiento».

Los fósiles más antiguos de ornitorrinco provienen de 61 rocas de millones de años de edad de América del Sur. Otros fósiles de ornitorrinco provienen de Australia, de lo que hoy es el desierto de Simpson. Antes del descubrimiento del Obdurodon tharalkooschild, estos fósiles sugerían que los ornitorrincos se hicieron más pequeños y redujeron el tamaño de los dientes a través del tiempo. El ornitorrinco moderno carece por completo de dientes en la edad adulta y en su lugar tiene unas duras almohadillas en su boca. El nombre Obdurodon viene del griego «diente permanente» y fue acuñado para distinguir a los ornitorrincos dentados extintos de las especies modernas esencialmente sin dientes.

«El descubrimiento de esta nueva especie fue una sorpresa para nosotros, porque antes de esto, el registro fósil sugiere que el árbol evolutivo de los ornitorrincos fue uno relativamente lineal», explica Michael Archer, coautor de la investigación. «Ahora nos damos cuenta de que había ramas imprevistas en este árbol, algunas de las cuales se convirtieron en gigantes».

La pata raptada

El epíteto específico de la nueva especie, tharalkooschild, viene de una leyenda indígena australiana sobre el origen del ornitorrinco. Tharalkoo era una testaruda hembra de pato inclinada a desobedecer a sus padres. Ellos le advirtieron sabiamente de que no debía nadar río abajo porque podría encontrase con la peligrosa rata de agua Bigoon. Pero la pata se burló de sus padres y los desobedeció, y fue raptada y violada por Bigoon. Tharalkoo escapó y regresó con su familia. Las otras patas estaban poniendo huevos, por lo que ella hizo lo mismo. Pero del huevo no salió un pequeño patito esponjoso, sino una increíble quimeraque tenía las patas traseras palmeadas y el hábito de poner huevos de un pato junto con la piel y las patas delanteras de un roedor: el primer ornitorrinco.

Abc.es 05/11/13