Ejemplar de un pez mesopelágico que se ha analizado en la expedición Malaspina

Conocidos como mesopelágicos por vivir en las aguas profundas del océano, entre 400 y 700 metros de profundidad, estos peces son los más numerosos de la biosfera. Ahora un equipo de investigadores, en el cual participa Carlos Duarte del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto que el número de estos vertebrados es 10 veces superior al estimado.

Duarte fue el impulsor del proyecto español 'Malaspina' que se llevó a cabo a bordo del buque oceanográfico Hespérides. Según cuenta a El Mundo, contabilizar a estos individuos no era posible hasta que llevaron a cabo la expedición.

Gracias a las sondas acústicas instaladas en el buque, los científicos han descubierto que el número de individuos es 10 veces superior a las 10.000 toneladas de ejemplares que calculaba hasta ahora la comunidad científica.

"Estos peces no se pueden capturar con redes, por ello su abundancia y biomasa no se había cuantificado, y las aproximaciones estaban basadas en cálculos, con asunciones que ahora sabemos eran erróneas", indica el investigador español.

La importancia de este estudio, publicado en Nature Communications, radica en que los peces mesopelágicos contribuyen a reducir la cantidad de dióxido de carbono (CO2) que se encuentra en las superficies de los océanos.

De hecho, gracias a estos vertebrados, la velocidad con la que se transporta el CO2 a las profundidades marinas es mayor. Después, el plancton se encarga de absorber el dióxido de carbono.

Dicho en palabras del investigador español: «lo que nuestros resultados suponen es que el transporte de carbono a profundidad es mucho más rápido y masivo de lo que pensábamos porque no ocurre solo de forma pasiva -por el hundimiento lento de células de plancton- sino que esos peces al alimentarse en superficie transportan el carbono -contenido en su alimento- a la profundidad donde liberan ese carbono por respiración o excreción».

Este es un trabajo que estos pequeños vertebrados hacen todos los días. Suben de noche a las capas altas del océano para alimentarse, mientras que de día vuelven a bajar para evitar ser detectados por sus predadores.

Ventajas en el ecosistema

Conocer que la cifra sea 10 veces mayor hace que el papel que desarrollan estos peces sea todavía más importante, pues, las "zonas subtropicales del océano abierto ocupan el 70% de la superficie global de los océanos, estamos hablando del mayor ecosistema del planeta", cuenta el investigador.

Un aspecto positivo es que la pesca no tiene impacto sobre esta especie debido a que no se pueden capturar con las "artes existentes", detalla Duarte.

El líder de la investigación, Xabier Irigoien, investigador de AZTi-Tecnalia y KAUST (Arabia Saudí), reconoce que el hecho de que la biomasa de los peces mesopelágicos y, por tanto, también la biomasa total de peces, sea al menos 10 veces superior a lo que se pensaba «tiene importantes implicaciones en la comprensión de los flujos de carbono en el océano y el funcionamiento de lo que hasta ahora considerábamos desiertos oceánicos».

Que esta cifra sea tan elevada hace que el papel que desarrollan dentro del ecosistema oceánico sea todavía más importante porque «es probable que estén respirando entre el 1% y el 10% de la producción primaria en aguas profundas», indica Irigoien.

Los autores del estudio creen que la excreción material procedente de la superficie explicaría la inesperada respiración microbiana registrada en estas capas profundas. Estos peces serían un enlace entre el plancton y los predadores superiores.

De hecho, el simpático pez linterna (Myctophidae) que habita en estas aguas es uno de los vertebrados más numerosos de la biosfera, pero también un gran desconocido del océano abierto, ya que «existen lagunas en el conocimiento de su biología, ecología, adaptación y biomasa global», señalan los investigadores.

elmundo.es 07/02/14