Esta fotografía de un niño con los ojos de color zafiro fue realizada por la fotógrafa Vanessa Bristow.
Al publicarla en Internet, hubo una avalancha de comentarios diciendo que la foto era retocada
y que se trataba de un efecto hecho con Photoshop. Pero no, la foto es real.

Un especialista explicó que el niño probablemente tuviese albinismo ocular o albinismo Nettleship-Falls,
una condición hereditaria en la cual los ojos carecen de pigmento (melanina), a pesar de que
el cabello y la piel tienen coloración normal o casi normal.