Cuando vemos a éstas pequeñas y adorables aves, erróneamente podemos asumir que sus hogares son igual de pequeños y adorables. Pues no, estas aves construyen nidos tan grandes y pesados que pueden doblar las ramas de un árbol.

Hoy te presentamos a los tejedores republicanos, cuyo nombre científico es Philetairus socius y se encuentra en África, particularmente en Botsuana, Namibia y Sudáfrica.

Estas aves son bastante comunes en lo que refiere a su aspecto: son pequeñas, marrones y poco llamativas. Sin embargo, tienen una particularidad que las hace sumamente interesantes. Conozcamos un poco más sobre ellas.

El nido que puede tirar abajo un árbol


Los tejedores republicanos se agrupan en colonias que pueden llegar a contar con 500 individuos y aquí viene lo impresionante de estas aves: tienen un sólo nido para toda la colonia.

Claro que no todas las colonias llegan a agrupar 500 individuos, naturalmente, algunas son más pequeñas. No obstante, el nido de una colonia relativamente pequeña tiene al menos 100 individuos.

El impresionante tamaño y peso que llegan a tener estos nidos puede doblar e incluso hasta quebrar las ramas del árbol en que están construidos, por lo que estas aves pueden ser víctimas de su propio trabajo.

Los nidos no sólo son extraordinarios por su tamaño, sino también por las características de su construcción y estructura interna. Son estructuras fuertes y sofisticadas que pueden durar cien años.

Cuentan con canales internos y “habitaciones” bien delimitadas. Además, tienen una entrada principal y un conjunto de entradas secundarias, como podemos ver en la siguiente imagen.



¿Por qué hacen estos nidos?

Este tipo de construcciones les trae muchas ventajas a los tejedores republicanos. La principal es el aislamiento térmico que les provee. Tanto durante el día como durante la noche y en cualquier momento del año, las paredes del nido los protegen de las temperaturas extremas.

Las entradas por debajo del nido cumplen una doble función. Por un lado, los protege de aves predadoras más grandes, como los halcones, que no pueden acceder a esas “habitaciones”. Además, evitan que el nido se inunde cuando llueve.


batanga.com 05/09/14