...Abc.es 19/09/13

La presencia de metano en Marte ha supuesto un rompecabezas para los científicos desde que el gas fuera detectado por primera vez hace ya una década. Grandes cantidades de este hidrocarburo parecían estar liberándose a la atmósfera del planeta, un fenómeno que bien podría estar provocado por procesos geológicos pero, y esto es lo que lo hacía tan emocionante, también biológicos. Quizás nos encontrábamos antela primera señal de la existencia de vida marciana, una vida que podría sobrevivir bajo la superficie. Sin embargo, los últimos datos del Curiosity, el rover de la NASA que recorre la superficie de Marte desde agosto de 2012, niegan la mayor.

El vehículo explorador, dotado con el instrumento más sensible para realizar las mediciones de metano, ha revelado que las cantidades existentes son prácticamente residuales. Apenas hay y, siendo tan escasas, las posibilidades de que sean producidas por un organismo microbiano que habite el subsuelo son muy reducidas. La hipótesis, tan excitante como controvertida, comienza a desplomarse como un castillo de naipes.

Durante la última década, las observaciones de columnas de gas en la atmósfera marciana fueron realizadas con telescopios desde la Tierra o desde satélites en órbita. Los científicos barajaban que el metano podía haber llegado a Marte en meteoros que impactaron contra la superficie del planeta, ser el resultado de procesos químicos no biológicos o el fruto de organismos vivos (como la mayoría del metano en la atmósfera de la Tierra, que procede de la acción de bacterias en el tracto digestivo de rumiantes como las vacas). Incluso se especuló con la posibilidad de que balsas de vida podrían encontrarse en tres lugares cerca del ecuador marciano.

Seis veces menos

Ahora, un equipo dirigido por Christopher Webster, del Instituto Tecnológico de California y el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA, ambos en Pasadena, han analizado mediciones directas hechas por un instrumento del rover, el Espectómetro Láser Sintonizable, que rastrea muestras de aire y busca la firma química del metano. Y los resultados, que se publican en la revista Science esta semana, son decepcionantes. Nada de grandes columnas ni nubes. Según los datos, la mayor cantidad de metano que podría existir actualmente en la atmósfera marciana solo es 1,3 partes de mil millones en volumen. Esta medición es alrededor de seis veces más baja que estimaciones previas, y reduce en gran medida las posibilidades de la producción microbiana de metano en Marte. También constriñe la cantidad de metano que podría haber sido producida geológicamente en el planeta o importada por otro objeto como un meteorito, según los investigadores.

No es la primera vez que el Curiosity se afana en buscar metano sin resultado. El pasado año, cuatro intentos acabaron también con las manos vacías, apenas unas pobres muestras. Qué pudo provocar la aparición de las grandes cantidades de metano encontradas anteriormente en el planeta sigue siendo una incógnita. Quizás las primeras mediciones estaban desacertadas o, quizás, esas nubes fueron destruidas por otros gases o desaparecieron por una razón desconocida. Eso sí, la escasa presencia de metano no significa que no pueda existir vida marciana, aunque las pistas para dar con ella deberán ser, posiblemente, otras.