Las nubes de los agujeros negros eran todo un misterio para los científicos, hasta ahora.

Aunque la imagen que tenemos en la mente de un agujero negro es la de un punto negro en solitario en el espacio, en realidad muchos de los que han sido descubiertos, en particular los más grandes, van acompañados de una nube.

Esta nube tiene forma de dónut, pero no siempre podemos verla; por eso la llamada “teoría del dónut” nació para intentar explicar que todos los agujeros negros tienen nubes, pero que no las vemos por la perspectiva, de la misma manera que veríamos el agujero de un dónut de manera diferente dependiendo de la distancia y el ángulo. Una teoría que no encajaba con la realidad para algunos científicos.

Las nubes de los agujeros negros nos dicen mucho de lo que tapan

Sin embargo, un estudio conjunto de la NASA y la ESA ha revelado que las nubes de los agujeros negros son más complicadas de lo que parecían; para afirmarlo han captado imágenes de rayos X de la galaxia NGC 1068, que cuenta con un agujero negro en su centro.

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Lo que han descubierto es que las nubes no forman un “dónut” redondo y perfecto, sino que son muy irregulares, con zonas muy densas y otras en las que apenas hay material. Los científicos lo han asemejado a un día nublado, en el que las nubes no tapan completamente el Sol sino que dejan pasar la luz en algunas partes. Esta irregularidad indica que cada agujero negro tiene unas nubes diferentes, e incluso puede no tenerlas, y que hay algún motivo detrás de ello diferente a la “teoría del dónut”.

Por lo tanto, ahora es posible decir con seguridad que las nubes de los agujeros negros aparecen o no dependiendo de varias circunstancias ¿qué circunstancias? Esa es la gran pregunta, ya que aún no se sabe si las nubes aparecen dependiendo del agujero negro.

Fuente | NASA

omicrono.com / 18 diciembre, 2015 — Adrian Raya


El secreto de las nubes de los agujeros negros