Una simulación en el laboratorio de la caída del meteorito del cráter Barringer demostró que una colisión de esta naturaleza genera presiones y temperaturas inconcebibles en billonésimas de segundos. Mira la historia de uno de los cráteres más fotografiados de Estados Unidos y los sorprendentes resultados de un reciente experimento.


Cráter Barringer

Una meseta relativamente tranquila que se convirtió en un infierno en fracciones de segundos

Hace 50 mil años, la meseta de Colorado, que ocupa parte de los actuales estados de Arizona, Nuevo México, Utah y Colorado, en Estados Unidos, era un lugar poblado por megaterios, mamuts y camellos. No se cree que hubiera humanos y la pequeña ciudad de Flagstaff, ahora favorecida por el turismo que visita el cráter Barringer, estaba a 49 800 años de su fundación. Al parecer, solo animales presenciaron la caída desde el espacio de un cuerpo de unos 50 metros de largo.

No hubo mucho tiempo para verlo, ya que el objeto viajaba a una velocidad de 12 kilómetros por segundo. El ruido debe haber sido ensordecedor y los animales sobrevivientes en las proximidades, suponiendo que los hubiera, deben haber quedado pasmados por el enorme boquete, de más de un kilómetro de diámetro y 170 metros de profundidad, que repentinamente se abrió en la tierra. Es el famoso cráter Barringer, producido por un meteorito cuyo poder ha sido calculado en el equivalente a 2,5 millones de toneladas de TNT, 150 veces mayor que el de la bomba de Hiroshima.

Aquí te dejamos el video del meteorito que cayo en Rusia este 2015, ¡asombroso!
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La sílice se transforma instantáneamente en un mineral desconocido

Por muchos años, se pensó que algunos gigantescos huecos sobre la superficie terrestre, sin una explicación geológica razonable que los justificara, eran producto de una pasada actividad volcánica. Con el tiempo, fue imponiéndose la tesis, impulsada por el astrónomo estadounidense de origen holandés, Gerard Kuiper, de que esos colosales hoyos habían sido hechos por meteoritos al chocar contra la Tierra.

En el caso del cráter Barringer, el astrónomo estadounidense Eugene Shoemaker, uno de los fundadores de la astrogeología y codescubridor del cometa que lleva su nombre, demostró que su origen era un choque meteórico, tras encontrar en el sitio muestras de stishovita, un mineral que solo ha sido hallado en los cráteres de impacto de meteoritos y que se produce por la violenta transformación de la sílice de la tierra en medio del golpe.

Presiones y temperaturas inconcebibles en billonésimas de segundos

Recientemente, científicos de la Universidad de Stanford simularon en el laboratorio las condiciones de impacto del meteorito del cráter Barringer. En una recreación del choque, con apenas medio millón de átomos de sílice, los expertos determinaron que los granitos de arena alcanzaron una temperatura de 3000 grados centígrados en tan solo diez billonésimas de segundo, al quedar sometidos a una presión cercana las 500 000 atmósferas. La sílice se convirtió instantáneamente en la conocida y rara stishovita.

¿Por qué son tan importantes estos experimentos? Una de las hipótesis más perturbadoras sobre una posible extinción de la vida en el planeta proviene del posible impacto de un meteorito. Ya hace 65 millones de años, hubo una gran extinción de la vida en la Tierra, por la colisión de un meteorito, evento que ocasionó la desaparición de los dinosaurios. Conocer la naturaleza y las consecuencias del impacto de los grandes meteoritos es vital para prepararnos ante un acontecimiento, improbable pero posible, que puede ser altamente catastrófico.


batanga.com / Pedro González Núñez 24/10/15

El meteorito que cayó hace 50 mil años y las asombrosas condiciones en que se produjo