Cuando nos fijamos en Júpiter vemos in mundo gigantesco, casi inmutable, su Gran Mancha Roja es visible desde hace ya siglos y nada parece cambiar en el, incluso hemos visto como recibía sin inmutarse el impacto de un gran cometa que, de haber ocurrido en nuestra amada Tierra, habría acabado con toda la vida.


Este grafico muestra como podría ser el interior de Júpiter y su pequeño núcleo rocoso, el cual puede estar “disolviéndose” en el hidrógeno que lo rodea

Sin embargo, esta idea de inmutabilidad no es real, y es que su núcleo parece estar pudriéndose como una uva al Sol. Los elementos pesados en el núcleo jobiano parecen estar diluyéndose en la envoltura gaseosa del planeta a una velocidad mucho mayor de lo que cabria esperar.

Al igual que otros mundos más pequeños, Júpiter comenzó a formarse a partir del hielo y el polvo que orbitaba a nuestro recién nacido Sol. Pero debido a la posición en la que se encontraba, comenzó a atraer todo el gas que permanecía en su entorno, creciendo hasta alcanzar las 300 masas terrestres y dejando en su centro un denso núcleo rocoso, pero debido a la presión que ejerce este gigante sobre este núcleo, los materiales de los que está formado no permanecerán por siempre unidos.

Cálculos anteriores nos muestran como los átomos de este núcleo chocan entre si, como si de bolas de billar se tratasen, por lo que, de vez en cuando, parte de estos átomos simplemente se escapan y se mezclan con el hidrogeno y el helio que lo rodea, es decir, el núcleo se disuelve como si de un terrón de azúcar se tratase. Pero aunque la idea es clara, hasta ahora desconocíamos a qué velocidad se desarrolla este proceso.

Ahora, Hugh Wilson en la Universidad RMIT en Melbourne, Australia, se ha utilizado un modelo de la mecánica cuántica para calcular la cantidad de carbono, silicio y hierro, tres de los elementos claves presentes en el núcleo de todo planeta, pasan a las capas gaseosas que los rodean. Su modelo muestra como la tasa a la que tiene lugar esta “disolución del núcleo” es del doble de lo calculado por modelos anteriores, por lo que Wilson señala que, cuando la misión Juno alcance el sistema joviano en 2016, Júpiter podría ser sólo “una cáscara parcialmente erosionada del núcleo original del planeta”

“Juno nos dará excelentes datos sobre el campo gravitatorio de Júpiter, pero eso no es información suficiente para calcular la estructura interior de su propia”, añadió, la erosión del núcleo puede complicar los análisis, por lo que Wilson piensa que es importante precisar la tasa a la que Júpiter pierde su núcleo para poder comprender como es en realidad el interior del planeta.

El trabajo ha sido publicado en la revista Icarus y puedes encontrarlo en doi.org/xwp

espacioprofundo.es 09/01/15

El menguante núcleo de Júpiter | Espacio Profundo