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Las explosiones nucleares son fruto del arma más terrorífica que el ser humano ha tenido la insensatez de crear, y un pueblo de Groenlandia tiene la importante tarea de vigilar que no se vuelva a escuchar ninguna más.

Como muchos sabréis, existe un tratado que prohíbe por completo los ensayos nucleares en todo el mundo desde 1996. 178 países de 195 lo han firmado, 144 países lo han ratificado, y estos países se comprometen a no realizar ninguna explosión nuclear de ningún tipo. Ni con motivos militares, ni con motivos pacíficos, no se puede realizar ninguna explosión nuclear, punto.

Así es la red internacional que vigila las explosiones nucleares

Sin embargo, no todo son palabras bonitas, porque estos países miembros podrían mantener sus pruebas en secreto y seguir realizando explosiones nucleares. Y cada gran potencia con armamento nuclear, cuando se negoció este tratado, coincidían en un punto: no aceptarían si no existía una forma de verificación que controle que el resto de estados no se saltaba la norma, sin comprometer por ello su propia seguridad nacional.


La forma de verificación independiente que ideó la comisión preparatoria CTBTO para asegurar esto es una red de monitorización internacional con estaciones en todo el mundo. El mapa que tenéis justo encima es el mapa de esta red de seguimiento, y como podéis ver, existe diferente infraestructura repartida en todo el mundo para controlar estas explosiones nucleares: estaciones sísmicas, de medición de radiación…

Pero uno de los métodos de medición más curiosos e importantes son los infrasonidos. Las explosiones nucleares, al igual que otras grandes explosiones como un terremoto, generan un patrón distinguible en forma de sonidos de muy baja frecuencia, y los puntos morados del mapa son estaciones de infrasonidos dedicadas a buscar estos patrones. Sabiendo eso, hoy queremos presentaros a IS18, una estación de infrasonidos situada en el fin del mundo.

Bienvenidos a IS18, la estación de infrasonidos del fin del mundo

Qaanaaq, aparte de contar con el título de ser el asentamiento más al norte de Groenlandia (a 1.100 kilómetros del círculo polar ártico), se trata de un poblado al que sólo se puede llegar en helicóptero, y en el que todo se hace a la vía tradicional. A pesar de eso, y de las duras condiciones que se viven allí, Qaanaaq es el hogar de una de las estaciones de escucha más avanzadas del mundo, y tiene la complicada tarea de medir el pulso a la humanidad.

IS18, el nombre de la estación de Qaanaaq, es la estación de infrasonidos más al norte del mundo, y cubre un área de miles de kilómetros a la redonda. Los encargados de escuchar son una serie de sensores de presión de aire muy precisos que escuchan sonidos de muy baja frecuencia (entre 20 Hz y 0.001 Hz), y cuentan con un sistema muy avanzado para evitar que el ruido del viento destruya los resultados.

Esta estación y una estación de procesamiento central forman el sistema, su mantenimiento le corresponde al Instituto Meteorológico Danés y toda la información se envía al instante al IDC en Viena para su análisis. Aunque no sólo son sonidos generados por explosiones nucleares: pueden ser terremotos, un meteorito rompiendo la atmósfera, o incluso un iceberg cayendo de un glaciar cercano.
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Toda esta red de detección de explosiones nucleares funciona junta para, cuando se detecta una explosión de verdad, saber dónde ha sido y asegurarse de que no ha sido en ningún país que haya firmado el acuerdo. Por desgracia, países como Corea del Norte, India o Pakistán siguen sin firmar este tratado, y siguen realizando experimentos nucleares. Aunque no creo ser el único que quiere vivir el momento en el que todo el mundo siga este acuerdo, y estaciones como IS18 se aseguren de mantener ese acuerdo vivo.

omicrono.com / David Pérez 01/10/16 [Vía | CTBTO, Atlas Obscura, Tom Scott (YouTube)]

El lugar donde se escuchan todas las explosiones nucleares