Los loros son aves que gozan de una popularidad impresionante a nivel mundial. Habitantes mayormente de regiones de climas cálidos, estos animales son ampliamente conocidos por su capacidad de aprender y repetir sonidos muy diferentes, así como por sus colores, entre los más variados e intensos que pueden observarse en el reino animal. Ahora bien, existe una especie de loro muy curioso y que se encuentra en la actualidad gravemente amenazada de extinción en su medio natural, nos referimos al kakapo, el único loro del mundo que no puede volar.

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¿Dónde podemos encontrar al kakapo?

El kakapo (Strigops habroptila) es endémico de la isla de Nueva Zelanda y algunas de las islas menores que la rodean. En ellas, prefiere las zonas boscosas y de matorrales, donde encuentra refugio y alimentos con mayor facilidad.

Aunque en el pasado su área de distribución era relativamente grande, hoy en día está extremadamente restringido a unos pocos sitios de la región, y solo quedan ejemplares en algunas islas donde son estrechamente vigilados.

El loro que no vuela
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Como te habíamos dicho, quizás la característica más llamativa de este loro sea que es la única especie del mundo de su tipo que es absolutamente incapaz de volar. Como el kakapo, esta característica la han adquirido numerosas aves en Nueva Zelanda producto a que evolucionaron durante miles de años sin la presencia de depredadores importantes que les obligaran a emprender vuelo y escapar, por lo que fueron perdiendo poco a poco esta habilidad y sus alas se fueron atrofiando. También han perdido de su anatomía la quilla, una región del esternón donde se insertan los músculos responsables del vuelo en las aves que tienen esta capacidad.

Un loro gigante

Otra característica del kakapo es sin lugar a dudas su tamaño, pues es capaz de alcanzar una longitud de 64 cm, algo absolutamente impactante tratándose de un loro. Es además el único loro con hábitos nocturnos y es una especie que se reproduce bastante poco, en intervalos entre los 2 y 4 años entre una puesta y otra. Estas puestas muchas veces las hace coincidir con la época de fructificación del árbol del rimu, al cual produce un fruto carnoso y nutritivo que es uno de sus alimentos favoritos.

Al no poder volar, hacen sus guaridas en el suelo, entre las raíces de los árboles o las rocas. Ahí también tienen a sus polluelos. Por cierto, es curioso señalar que estas aves no crean vínculos de pareja, como ocurre en muchas otras de su familia. Después del apareamiento, el macho se marcha y la hembra es la encargada de asumir la construcción del nido, la incubación y el mantenimiento de los polluelos hasta que abandonan el nido, un proceso que en total puede durar casi cinco meses.

Una especie a punto de desaparecer

Lamentablemente, el kakapo es una de las especies más amenazadas de extinción a nivel mundial, y no solo entre las aves. Su principal amenaza ha sido la introducción con la llegada del hombre de especies invasoras sumamente agresivas para ellos como las ratas y los gatos, los cuales se comen sus huevos o cazan a los ejemplares, los cuales con blancos fáciles al ser incapaces de volar.

Hoy en día, se estima que apenas quedan 126 ejemplares vivos de kakapos en Nueva Zelanda y se hacen esfuerzos de gran envergadura para intentar salvar la especie de la extinción. Aunque los conservacionistas prefieren ser optimistas, lo cierto es que el bajo número de ejemplares que quedan hacen prever que el futuro del kakapo no es precisamente muy prometedor.

Lamentablemente, el kakapo es una de las especies más amenazadas de extinción a nivel mundial, y no solo entre las aves. Su principal amenaza ha sido la introducción con la llegada del hombre de especies invasoras sumamente agresivas para ellos como las ratas y los gatos, los cuales se comen sus huevos o cazan a los ejemplares, los cuales con blancos fáciles al ser incapaces de volar.

Hoy en día, se estima que apenas quedan 126 ejemplares vivos de kakapos en Nueva Zelanda y se hacen esfuerzos de gran envergadura para intentar salvar la especie de la extinción. Aunque los conservacionistas prefieren ser optimistas, lo cierto es que el bajo número de ejemplares que quedan hacen prever que el futuro del kakapo no es precisamente muy prometedor.


Ojocientífico.com 29/03/14