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Si pensamos en el frío que hace en Alaska o Siberia, la idea de que pueda haber magma fundido por la zona es complicada.
Sin embargo, así es. Y no solo hablamos de magma fundido sin más, sino de un completo río de lava de 450 km de ancho con una temperatura cercana a la que se sufriría en la superficie del Sol. Y sí, se encuentra a unos 3.000 km de profundidad, fluyendo por debajo de Alaska y Siberia. Y parece que se está acelerando.

Lo más curioso del asunto no es ni la temperatura ni la profundidad de este río de lava. Más bien es, como se desprende de los resultados publicados en Nature Geoscience, que este curioso río se está acelerando, llegando a triplicar su velocidad en menos de 20 años, y dirigiéndose a Europa.

Por qué hay un río de lava en el interior del planeta


El descubrimiento de este río de lava se ha llevado a cabo gracias a los datos de los satélites Swarm de la Agencia Espacial Europea. Dichos satélites fueron lanzados en 2013 con el objetivo de medir las fluctuaciones del campo magnético de la Tierra, permitiendo así hacer una “radiografía” del interior de nuestro planeta.

En teoría, el campo magnético de la Tierra se genera gracias a la actividad del núcleo interno del planeta. Dicho núcleo es una masa sólida de aproximadamente el tamaño de dos tercios de la Luna, y está compuesto principalmente por hierro. Como podréis imaginar, ahí abajo hace bastante calor, alrededor de 5.400 ºC (la superficie del Sol se estima en 5.505ºC). Por encima de este núcleo interno, tenemos el núcleo externo, de 2.000 km de grosor y hecho de hierro líquido y níquel.

Precisamente en este núcleo externo las diferencias de temperatura, presión y su composición crean movimientos y remolinos de metal líquido. Esto, junto a la rotación de la Tierra, genera corrientes eléctricas, que a su vez dan lugar al campo magnético terrestre.

Cómo se ha descubierto el río de lava debajo de Alaska y Siberia

Mientras los investigadores analizaban los datos del núcleo externo de la Tierra en el hemisferio norte, detectaron “lobulaciones” de flujo magnético justo por debajo de Alaska y Siberia. Pero no estaban quietas, sino que se movían hacia Europa, empujadas por lo que parece ser un chorro de hierro fundido: Un río de lava.

Dichas lobulaciones de flujo magnético han servido para marcar el río de lava y rastrearlo en su recorrido. Pero no solo eso, sino que se ha podido demostrar que la velocidad del chorro se ha estado acelerando desde el año 2000, hasta ser tres veces más rápido que antes (y cientos de miles de veces más rápido que las placas tectónicas de la Tierra): Unos 50 km por año.

Puede parecer que esta velocidad es irrisoria, pero pensad que hablamos de un río de lava, formado por hierro fundido muy denso, el cual necesita una gran cantidad de energía para moverse. Lo que no se sabe aún es por qué este río de lava se está acelerando, pero se especula que forma parte del ciclo natural del interior de la Tierra.

Si conseguimos averiguar en qué parte del ciclo nos encontramos, también seríamos capaces de predecir cómo cambiará el campo magnético de la Tierra con el tiempo (recordemos que poco a poco va debilitándose, y en algún momento se invertirá).

omicrono.com / Roberto Méndez 21/12/2016

El impresionante río de lava que fluye por debajo de Alaska y Siberia