Los coches eléctricos tienen un gran problema de seguridad que muchos no tienen en cuenta: el fuego. Sus baterías lo convierten en un peligro ante el fuego.

Los accidentes automovilísticos ocurren cada día. Cada día la seguridad vial ocupa más titulares y por esto los siniestros mortales han ido reduciéndose año a año gracias a las medidas tanto de prevención como de acción ante estos asuntos. Con la llegada de los coches eléctricos se ha generado un nuevo problema de seguridad con el que las fuerzas de seguridad no contaban.

Hay muchos tipos de accidentes, pero al ser los coches unas máquinas con componentes tan peligrosos lo usual es que estos acaben incendiándose. Lo lógico sería pensar que con los bomberos todo se solucionaría. Pero nada más lejos de la realidad; los coches eléctricos suponen un reto en este campo, ya que si se incendian pueden ser mucho más peligrosos para las personas.

Un coche con baterías no es igual que un coche de combustión


Hace unos meses, un Tesla Model X se vio envuelto en un accidente que tuvo lugar en una mediana de Mountain View. Debido al siniestro el coche comenzó a arder, y según reportan las autoridades sofocar el fuego fue una ardua tarea que sacó a relucir el debate de cómo actuar ante estos casos. Esto es lógico; los coches eléctricos se están empezando a instaurar desde hace relativamente poco. Fue tal el siniestro que 2 autopistas fueron cerradas 6 horas e incluso técnicos de Tesla tuvieron que intervenir.

El combustible de este tipo de coches no es el gasoil: son paquetes de baterías altamente inflamables. En estos casos el fuego puede volverse todavía más virulento por culpa de los materiales que componen estas baterías, y apagar estos fuegos no es ni de lejos igual que con un coche de combustión tradicional.

En el mismo momento en el que una batería se daña, esta puede entrar en lo que se conoce como escape térmico. Las baterías comienzan a sobrecalentarse llegando a alcanzar temperaturas altísimas, superando los varios cientos de grados, y esto consigue que se incendien no solo el resto de las celdas de las otras baterías, sino todos los componentes adicionales del vehículo. Una reacción en cadena que puede desencadenar un gran incendio.

El Model X siniestrado contaba con una batería que consistía en un paquete de 7.000 celdas de iones de litio individuales. Pensad que en un incendio cada una de estas puede incendiarse o incluso desperdigarse, lo que provocó en el caso del accidente que los bomberos tardasen horas en asegurar la zona. Eso sin contar con que las baterías pueden volver a arder con determinadas situaciones incluso 24 horas después.

¿Qué hacen los bomberos en estos casos?

Los bomberos llevan enfrentándose toda la vida a incendios automovilísticos, pero los incendios en coches eléctricos son algo muy reciente. Estos cuerpos de seguridad deben adaptarse y mejorar para afrontar esta situación, y ya están tomando medidas.

Las baterías manejan unas altas cuotas de tensión. En un coche híbrido se manejan unos 600 voltios, a si que la cantidad en un coche totalmente eléctrico será mayor. Por lo tanto, con electridad de por medio, la prioridad de los bomberos es la de desconectar el vehículo, evitando así electrocuciones. Luego viene la parte en la que se salvan vidas, con prioridad en las de los pasajeros del vehículo y protección de los mismos miembros del cuerpo de bomberos. En estos casos, debido a los riesgos de electrocuciones en el entorno, la compañía eléctrica se encarga de cortar el flujo eléctrico.

Además, usan protección especial debido a este componente eléctrico en el peligro, los equipos de protección especial (EPI) con materiales aislantes como botas de goma y guantes.

Echar agua en litio descompuesto (el material de las baterías) favorece la oxidación y por ende puede provocar una combustión muy virulenta, y es por eso que se intenta asegurar la zona primero. A esto se le suma que los fabricantes cada vez usan materiales más atípicos para fabricar sus coches como aluminio o fósforo, que en estas situaciones pueden provocar hidrógeno y consecuentemente explosiones.

Si se ha de extinguir el fuego primero, entonces se deben usar cantidades ingentes de agua. El combustible puede alcanzar temperaturas muy altas por los iones de litio generados por las baterías, por lo que es idóneo usar muchísima agua para ello. En el caso del Model X, como decimos, se usaron más de 11 000 litros de agua, pudiendo ser más en diversas ocasiones. Los incendios con estas condiciones pueden ser muy intensos y sobre todo muy duraderos.

Tras ello, se recoge el agua que queda contaminada por los iones de litio y además se derrama el producto que compone las baterías, para proceder luego al aislamiento del mismo vehículo (o los restos de él) para que en caso de producirse otro incendio no afecte ni a otros vehículos siniestrados ni a las infraestructuras.

¿Son más inseguros los coches eléctricos que los de combustión?

En absoluto. Si nos paramos a razonar, realmente los dos son igualmente proclives a ser objeto de accidentes, ya que el azar que puede provocar un siniestro escapa a nuestro control. De igual manera que las baterías son un problema de seguridad a la hora de un siniestro, todos los días usamos aparatos que tienen litros de combustible altamente inflamable, por lo que el peligro es parejo.

No podemos pasar por alto tampoco la seguridad que implementan los fabricantes en sus vehículos, ya sean de combustión, híbridos o eléctricos, lo que los blinda a todos ante diversas situaciones en las que se pueda producir un accidente. Pero es cierto que en caso de haber un incendio o un accidente en un coche eléctrico, tendremos que tomar más medidas de seguridad con factores que antaño no teníamos en cuenta. Los tiempos cambian, y por eso debemos adaptarnos a la seguridad de estos.

omicrono.com / Manuel, 16 noviembre 2018

El gran problema de seguridad de los coches eléctricos con el que no contabas