Como sabemos, existen incontables especies de lagartos esparcidos por el mundo. Algunos pequeños, otros, de tamaño considerable. Muchos, pacíficos, otros, con cierta agresividad, o mejor dicho, con mejores sistemas de defensa. Pero ¿y el lagarto que lanza sangre de sus ojos?

Sí, no es una leyenda de los matorrales o de la selva. El lagarto cornudo conocido como Phrynosoma es una curiosa especie de reptil que habita en el Grasslands National Park, en Saskatchewan, Canadá, aunque también se encuentran ejemplares en el sureste de Alberta, en este mismo país.

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Un extraño sistema de defensa

Pero en el caso del Phrynosoma, su hábitat es lo menos importante, por lo menos en el caso que nos ocupa en este artículo. Lo extraordinario de esta especie de lagarto conocido como falso camaleón es que cuenta con un extraño sistema de defensa situado nada menos que en sus ojos.

Aunque cueste creerlo, este reptil canadiense dispone de dos lanzaderas de sangre en cada uno de sus ojos. Sí, no es ni agua, ni veneno, ni orín (como en el caso de las comadrejas o hurones); es sangre.

¿Cómo lo hacen? Los investigadores reconocen que se trata de una especie que nunca se ha logrado estudiar en profundidad, sobre todo porque es muy difícil de detectar debido a su excelente camuflaje que hace que se confunda con las piedras de la zona en la que habita. Sin embargo, los zoologos que intentan saber más de él aseguran que suele ser poco probable que el Phrynosoma utilice su enigmática arma ante la sola presencia de una persona.

Posibles agentes químicos

La doctora Shelley Pruss, especialista en la conservación de especies y miembro del grupo de biólogos que trabajan en dicho parque nacional, asegura que sólo se ha cruzado una vez con un Phrynosoma, y que, efectivamente, ha podido ver unas gotas de sangre chorreando de sus grandes ojos saltones.

Según deducen los científicos, este lagarto recurre al lanzamiento de su sangre ocular cuando se ve amenazado o ante una situación que le provoca miedo. En este sentido Russ declara:

"La gente como nosotros no les provoca el suficiente miedo, pero todo cambia cuando se sienten amenazados por un coyote o un zorro, animales que comparten hábitat con el Phrynosoma".

Si bien los estudios sobre el lagarto cornudo todavía tienen que responder a muchas preguntas, los investigadores se inclinan por la teoría de que esta especie está dotada de ciertas sustancias químicas en su sangre que podrían ser bastante nocivas para sus depredadores.

Ojocientífico.com 22/03/14