Próxima b, ese es el poco elocuente nombre del planeta que podría albergar a la humanidad en unas pocas decenas de años. Tras el expolio sistemático que hacemos de los recursos de nuestro mundo, Próxima Centauri y el exoplaneta habitable descubierto en su órbita guardan un buen número de esperanzas para nuestra raza.



Cómo es Próxima b

No obstante, pese a que Próxima b parecer guardar un buen número de similitudes con la Tierra, también alberga importantes diferencias a tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura de su colonización.

En primer lugar, Próxima b orbita alrededor de Próxima Centauri, una estrella enana roja mucho más pequeña y menos caliente que nuestro Sol. Es decir que gira mucho más cerca del astro, lo que implica una serie de condicionantes importantes. Sin embargo, es la más cercana a la Tierra, a tan solo 4,27 años luz.

Para empezar, Próxima b es un poco más grande que la Tierra y completa un año, es decir, una vuelta alrededor de su estrella, en tan solo 11 días.

Lo curioso es que el día dura exactamente lo mismo que el año, es decir, 11 días. Esto se debe a que se encuentra a tan solo el 5 % de la distancia que separan a la Tierra del Sol. Sin embargo, dada la estructura de enana roja de Próxima Centauri, esta es el área habitable de este tipo de estrellas, pues tiene tan solo un 12 % de la masa de nuestro astro.

Es decir, que Próxima b estaría sometido al fenómeno de rotación sincrónica con su estrella, tal como sucede con la Luna alrededor de la Tierra. Esto debería provocar la existencia de un hemisferio infernal de calor y arrasado con la atmósfera evaporada y otro congelado.


Las enanas rojas consumen con gran lentitud su combustible nuclear, de ahí su pequeño tamaño y su poca luz. De hecho, no se conoce una sola explosión supernova de este tipo de estrellas en los 13 000 millones de años de existencia del universo.

Así pues, el poco calor que emite Próxima Centauri provocaría que Próxima b tuviera unos 40º C bajo cero de temperatura media... a no ser que tenga una atmósfera capaz de provocar un efecto invernadero que aumente por encima de los cero grados el calor de este mundo.

Sin embargo, en este caso se podría revertir este hecho. Tal vez se pueda dar la situación en que una densa atmósfera fuese capaz de producir nubes de alta reflectividad que permitan enfriar la superficie supuestamente abrasada, cubriendo el 80 % de su cielo diurno y con gran contenido en agua.

Todo ello provocaría un enfriamiento considerable del planeta que permitiría atmósfera, agua líquida, gran reflejo de la luz recibida (albedo) y un mundo perfectamente habitable.

Por otro lado, se sabe que las estrellas enanas rojas emiten gran cantidad de rayos X, algo que también imposibilitaría la vida en sus planetas. Sin embargo, tanto el campo magnético de los mundo orbitales como el hecho de que estos astros emiten la mayor parte de este tipo de rayos en sus primero 1000 años de vida, podrían concluir con un voto favorable hacia la habitabilidad de Próxima b.

Pese a que todavía faltan estudios y confirmaciones, Próxima b puede ser el candidato perfecto para la llegada del ser humano. Ahora falta la tecnología para alcanzar esta meta. Grandes fortunas como la de Yuri Milner o Marc Zuckerberg ya están desarrollando la creación de micronaves que podrían llegar allí en unos 40 años. Sin embargo, el hecho de que un hombre pueda pisar este mundo es hoy un campo abonado a la ciencia ficción. Pero quién sabe, quizás algún día...

batanga.com / Pedro González Núñez 07/09/16

El descubrimiento de un exoplaneta habitable en Próxima Centauri podría albergar el futuro hogar de la humanidad