Conocemos como ‘filatelia’ al coleccionismo de sellos de correo u otros objetos (como sobres) relacionados con los envíos postales.

Al castellano llegó desde el francés ‘philatélie’ y este vocablo fue acuñado en 1864 por Gustave Herpin, quien introdujo el término en un artículo de prensa en la publicación ‘Le Collectionneur de timbres-poste’.

Herpin se había convertido en toda una autoridad y experto en sellos desde que, dos décadas antes, habían surgido las primeras estampillas postales y se dedicó a coleccionarlas.

Al igual que él, muchos otros eran quienes se habían iniciado a ese tipo de coleccionismo, lo que llevó a buscar un modo adecuado para definir esa emergente afición.

Algunos fueron quienes propusieron nombres como ‘timbrología’ o ‘timbrofilia’, debido a que en sus orígenes a los sellos se les conocía como ‘timbre’ (hoy en día también hay quien los llama así) e incluso hubo quien propuso ‘filotelia’.

Pero finalmente se impuso el neologismo filatelia (a pesar de estar muy discutido) y el cual provenía de juntar las palabras griegas ‘philo’ (amor/amigo/amante) y ‘atéleia’ (exento de impuestos/tributo).

No se puede determinar quién fue la primera persona que se dedicó a coleccionar sellos (su aparición fue en 1840 en el Reino Unido y en pocos años ya se usaban en los envíos postales de gran parte del planeta), pero cabe destacar que un año después de ponerse en circulación los primeros sellos en Inglaterra, en el periódico The Times apareció un curioso anuncio en el que una joven londinense deseaba recibir correspondencia de otras personas y lugares para poder coleccionar sellos usados.

20minutos.es / Alfred López 24 de Junio de 2017

El curioso origen del término ‘filatelia’