Imagen de una célula tumoral, atacada por linfocitos
Abc.es 14/08/13

¿Qué hace que una célula se altere y empiece a crecer de forma desorganizada hasta originar un tumor? La genómica nos ha enseñado que todos los cánceres se originan por la acumulación de mutaciones genéticas en el ADN de las células del organismo. Algunas de esas mutaciones están presentes desde el nacimiento y elevan el riesgo de esa persona a tener un tipo de tumor, pero lo más frecuente es que esas alteraciones genéticas no sean heredadas y se produzcan a lo largo de la vida de una persona.

La clave del origen del cáncer está en los procesos que rigen esas mutaciones. Por eso, la investigación del cáncer se centra en conocer qué ocurre antes de que se generen esas alteraciones en el ADN, buscando las huellas de los agentes causales del cáncer. Se quiere averiguar cómo evitar que surjan esas mutaciones genéticas y si ya están en marcha, hallar el talón de Aquiles de este proceso para desarrollar tratamientos eficaces.

Ahora, una nueva investigación en la que participan equipos científicos de 14 países, entre ellos españoles, ilumina este camino con nueva y valiosa información. Han identificado más de 20 firmas mutacionales distintas que explicarían la mayoría de las mutaciones implicadas en los treinta tipos de cáncer más común, entre ellos el cáncer de mama, de ovario, próstata, páncreas, leucemia... Cada una de estas firmas es responsable de generar las alteraciones genéticas que conducen a la aparición de un tumor. Probablemente, esta veintena de procesos no incluye absolutamente todas las firmas mutacionales que conducen al cáncer, aunque sí la mayoría de ellas, aseguran los investigadores implicados. Este importante hallazgo pertenece al Consorcio Internacional del Genoma del Cáncer. Para identificar esos procesos generadores de mutaciones, se ha investigado los genomas de 7.042 pacientes y cinco millones de mutaciones.

Finaciación española

La investigación se presenta en la revista «Nature» y ha sido coordinada por Michael Stratton del Instituto Sanger, en el Reino Unido. La contribución española ha sido dirigida por Carlos López-Otín, del Instituto Universitario de Oncología de la Universidad de Oviedo y Elías Campo, de la Universidad de Barcelona. La investigación española ha sido financiada por el Ministerio de Economía.

El resultado de este ingente esfuerzo es el análisis más completo realizado hasta la fecha en busca del origen del cáncer. El estudio tiene profundas implicaciones, tanto para la comprensión de las enfermedades oncológicas, como para su prevención y tratamiento.

Complejidad y diversidad

La información recabada por el Consorcio muestra una vez más la complejidad y diversidad del cáncer. En este trabajo se han identificado muchas firmas moleculares distintas y cada tumor muestra varias de estas firmas, algunos hasta seis distintas. Por ejemplo, en el desarrollo del cáncer de ovario se ha comprobado que se requieren dos procesos mutacionales, frente a las seis que se necesitan en el desarrollo de hígado.

¿Eso significaría que cuánto más complejos sea el desarrollo del cáncer, más difíciles serán de tratar? «No necesariamente», responde López Otín a ABC. «En algunos casos puede ser así, pero no ocurre así en todos los tumores. La agresividad va a depender también de los genes concretos que sufren las mutaciones. Un tumor con pocas firmas mutacionales, generado por un número pequeño de factores externos o internos puede ser muy agresivo si esas mutaciones afectan a genes cruciales para impulsar los procesos de invasión y metástasis», explica.

Algunas de esas firmas o mecanismos de alteración genética ya se conocían, como los producidos por el envejecimiento o factores ambientales como el tabaco (cáncer de pulmón) o la radiación solar (cáncer de piel). Pero se desconocían los mecanismos implicados en la gran mayoría de los tumores. El estudio también ha encontrado tumores que sufren hipermutación, una especie de tormenta mutacional. Estas hipermutaciones son frecuentes en el cáncer de mama y también en la leucemia linfoblástica aguda, cáncer de hígado, pulmón, páncreas y meduloblastoma.

Cien pacientes españoles

El equipo español de investigadores se ha centrado en la leucemia más común, la leucemia linfática crónica. En la búsqueda de los mecanismos que causan las mutaciones de este cáncer de la sangre se ha identificado uno relacionado con la edad y otro con el sistema de reparación del daño en el ADN.

En total, el grupo español ha estudiado en detalle las firmas mutacionales de más de cien genomas de enfermos con este tipo de leucemia.