En el polo norte lunar se han encontrado altas concentraciones de agua. NASA/ASU

Que en la Luna hay agua es algo que ya sabemos casi todos, pero esta agua no habría llegado a bordo de asteroides y cometas, que habrían actuado de repartidores cósmicos, sino que sería el resultado de la interacción de las partículas del viento solar, es decir, el agua lunar llego desde el Sol.

Las misiones Apolo nos mostraron un paisaje seco y desértico, sin embargo, las muestras recogidas de su superficie nos mostraron en 2009 que en los minerales de estas rocas habían quedado atrapadas significativas cantidades de agua.

Y aunque el origen de esta agua todavía se nos escapa, hay tres ideas básicas de su procedencia, la más aceptada durante algún tiempo señalaba a los impactos de cometas y asteroides procedentes de las regiones más remotas del Sistema Solar. Pero aunque pueda parecer contradictorio, uno de los mejores candidatos lo encontraríamos en nuestro propio Sol, el viento solar, plasma que se escapa desde la atmósfera superior del Sol y cuyos protones de alta energía impactan contra la superficie de la Luna. Aunque no serian los únicos candidatos, los rayos cósmicos procedentes de fuera del Sistema Solar también pueden inyectar iones en las rocas lunares, lo que provocaría que se produzcan cambios en su química y aparezca agua.

“Todos estos mecanismos parecen encajar, pero aún no sabíamos cual era la principal fuente del agua lunar”, comento Alan Stern de la NASA.

Para averiguar la fuente más probable del agua, Alice Stephant y Francois Robert del Museo Nacional de Historia Natural de París, Francia midieron la proporción de hidrógeno y deuterio en las muestras de suelo de las misiones Apolo XVI y Apolo XVII.

Las diferentes cantidades de deuterio indicarían los distintos orígenes de esta agua. Es decir, el agua atrapada en los cometas y asteroides tienen proporciones de deuterio diferentes y claramente distintivas, mientras que la resultante de la interacción química con los protones de los rayos cósmicos o el viento solar tiene diferentes relaciones.

Así, llegaron a la conclusión que casi toda el agua existente en los primeros 200 nanómetros de las muestras parece proceder del viento solar, de hecho, el equipo señala que el agua lunar procedente de cometas y meteoritos es “insignificante”.

El hallazgo confirma las sospechas planteadas por un experimento diferente realizado en 2012, que también sugería que las rocas espaciales no debían ser la fuente principal del agua existente en la superficie de la luna.

“Confirmamos que resultado”, señalo Stephant. “Impactos de meteoritos y cometas ricos en agua no aportan cantidades importantes de este elemento a la superficie de la luna.”

Pero curiosamente, el equipo también descubrió que el agua presente en las muestras y que estaba más “enterrada”, por debajo de esos 200 nanómetros, parece ser el resultado de la interacción con los rayos cósmicos, es decir, parte del agua lunar tiene su origen fuera del Sistema Solar.

El trabajo ha sido publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences.

espacioprofundo.es 08/10/14