El agua no tiene calorías y por tanto no engorda, sin importar en el momento en que se tome. Es fundamental para mantener una adecuada hidratación. Si se bebe antes de comer puede provocar sensación de saciedad y así evitar el consumo de otros alimentos.

Tomar mucha agua durante las comidas puede hacer que la digestión sea más lenta debido a que se diluyen en ella los jugos gástricos.


Abc.es 20/01/14