En noviembre de 1935 se produjo un incendio en un inmueble de Street (Londres) en el que fallecieron 5 mujeres. Cuando el incendio todavía se podía haber controlado, un vecino intentó avisar y marcó el 0 para llamar a una operadora de la centralita… lamentablemente, todas las líneas estaban ocupadas. Tras esta catástrofe, la Oficina General de Correos comenzó a trabajar sobre el proyecto que pondría en marcha el primer número de emergencias de la historia



Se propuso que cuando se marcase este número se iluminase una luz roja y sonase una sirena para alertar a las operadoras y que le diesen prioridad. También se decidió que fuese un número de tres dígitos iguales y como los teléfonos eran de rueda de marcado, el 000, el 111 y el 999 fueron las opciones contempladas pensando en que el tope de la rueda sirviese como referencia táctil en la oscuridad, en medio del humo provocado por un incendio o en caso de invidentes:

El 000 se descartó porque con la marcación del primer cero te ponía en contacto con la operadora (no cambiaba nada); el 111 se descartó porque en casos de fuerte viento los cables podían provocar una llamada accidental; así que, Londres inauguraba el 999 como teléfono de emergencias el 30 de junio de 1937.

En 1991 los países miembros de la Unión Europea acordaron unificar el teléfono de emergencias para toda Europa en el 112. En el área americana, su equivalente es el 911.


historiasdelahistoria.com (Por Javier Sanz el 5 junio 2014)