Echarse la siesta no influye en nada a la hora de engordar o adelgazar. Al final, todo depende de las calorías que ingierimos o gastemos, no del tiempo que estemos durmiendo. Lo recomedable es que “la siesta” no supere los 30 minutos. Evidentemente, si estás más tiempo en reposo, la actividad es menor y por lo tanto tu cuerpo te pide menos cantidad de alimentos. En ese sentido, hay que comer en función de nuestro ritmo de vida.

Abc.es 19/01/14