Es un excelente aniquilador de enfermedades y el sabor más épico de tus comidas.

Por su versatilidad se presenta en un sinfín de platos, como elemento estrella o como acompañante de carnes y pescados. Un simple alimento que nos da la tierra cargado de beneficios.

Para empezar abriendo boca, el apio alivia males cotidianos como el reguero de desesperación que deja la alergia. Y para continuar…

Su fuerza no sólo está en el sabor, también en sus propiedades terapéuticas y medicinales. Tal es así que combate los cálculos renales, lucha contra el cáncer y regula la presión arterial.

Su ingesta también reduce los niveles del llamado colesterol malo, así como ayuda a eliminar las toxinas del cuerpo, facilitando las funciones renales.

La gripe, la neumonía y el resfriado pasan por tener una buena dosis de antioxidantes en el organismo, y por eso el apio se hace presente en las cocinas. Su aporte favorece el sistema inmunológico haciéndolo más resistente a este tipo de convalecencias.

Y, como no podía ser de otra manera, el compuesto luteolina del apio lucha contra la pérdida de memoria.

esquire.es / Cristina Romero 27/06/15

Échale apio a tu comida