Un nuevo agujero negro ha sido detectado incrustado en uno de los brazos de una galaxia espiral situada a 100 millones de años luz de nosotros, pero este devorador de materia no es como los demás, sino que pertenece a una rara y extremadamente difícil especie de cazar, el que podría ser el “eslabón perdido” de la evolución de los agujeros negros.


Esta es una imagen compuesta de la galaxia NGC 2276, los rayos X en rosa captados por el Chandra (rosa) y los datos ópticos (rojo, verde y azul). El recuadro se observa la presencia de NGC2276-3c, un agujero negro de masa intermedia que revela su emisión debido a las ondas de radio que emite, incluyendo un chorro de energía que impide la formación de nuevas estrellas en su entorno. RAYOS X: NASA / CXC / SAO / M.MEZCUA ET AL Y NASA / CXC / INAF / A.WOLTER ET AL; ÓPTICO: NASA / STSCI Y DSS; RECUADRO: RADIO: EVN / VLBI

A partir de los datos capturados por el observatorio de rayos X Chandra de la NASA y el European Very Long Baseline Interferometry (VLBI) Network, capaz de detectar las ondas de radio que surgen de las fuentes más energéticas en el cosmos, los investigadores, dirigidos por Mar Mezcua del Centro Harvard-Smithsoniano para Astrofísica, fueron capaces de deducir también de que este particular “agujero negro de masa intermedia” (IMBH) es el responsable de la aparición de una “zona muerta” en el interior de su galaxia, NGC 2276.

“En la paleontología, el descubrimiento de ciertos fósiles puede ayudar a los científicos llenar los vacíos evolutivos entre diferentes dinosaurios”, comento Mezcua. “Hacemos lo mismo en la astronomía, pero a menudo tenemos que ‘cavar’ hasta nuestros descubrimientos en galaxias que están a millones de años luz de distancia.”

Los agujeros negros más conocidos son los de masa estelar, que nacen a partir del colapso del núcleo de una estrella masiva, soles con masas superiores a las 5,3 masas solares y que desaparecen en medio de una explosión de supernova, y los agujeros negros supermasivos, que se esconden en el centro de la mayoría de las galaxias y que alcanzan miles de millones de veces la masa de nuestro Sol.

Pero estos colosos que rigen la evolución de las galaxias primero debieron ser más pequeños, y para entender cómo crece uno de estos titanes primero debemos hallar el paso intermedio entre las dos clases anteriormente señaladas, y es que, después de todo, la lógica parece dictar que si todos los agujeros negros tienen un mismo origen, un mismo nacimiento, entonces deberíamos ser capaces de verlos crecer o al menos deberíamos encontrar esos agujeros negros de masa intermedia, los cuales oscilan entre unos pocos cientos a unos cientos de miles de masas solares.

Así que cuando se detecta un indicio de la presencia de un agujero negro de masa intermedia, los astrónomos se abalanzan para confirmar su presencia, y parece que el objeto situado en uno de los brazos de NGC 2276 es uno de estos elusivos monstruos de tamaño medio.

“Hemos encontrado que NGC 2276-3c tiene rasgos similares a los dos agujeros negros de masa estelar y los agujeros negros supermasivos”, comento Andrei Lobanov del Instituto Max Planck de Radioastronomía en Bonn, Alemania, uno de los autores de este trabajo. “En otras palabras, este objeto ayuda a atar toda la familia agujero negro.”

Pero este brillante objeto, conocido como NGC-2276-3c, también tiene un lado oscuro. De él surge un chorro de energía que alcanza una distancia de hasta 2.000 años luz y que altera el medio interestelar de la galaxia. Y la región dominada por este chorro de energía parece existir una dramática escasez de jóvenes estrellas, por lo que parece haber creado una especie de cavidad que rodea al agujero negro, deteniendo la formación de nuevas estrellas.

Pero de momento el equipo está tratando de entender cómo este agujero negro se situó en su actual posición, aunque parece muy probable que NGC-2276-3c formó en el núcleo de una galaxia enana más pequeña que, hace cientos de millones o miles de millones de años, se fusionó con NGC 2276. En otras regiones de la galaxia se ha observado una elevada tasa de formación de nuevas estrellas, lo que apoya la idea de una fusión galáctica reciente.

espacioprofundo.es 27/02/15

Detectan la oscura influencia de un agujero negro de masa intermedia en el brazo de una galaxia