Cada galaxia, también la nuestra, contiene en su centro un agujero negro supermasivo, un objeto con una masa un millón de veces superior a la del Sol, donde la fuerza de la gravedad es tan extrema que nada, ni siquiera la luz, escapa a su poder de atracción. Y, por supuesto, tampoco las estrellas. Investigadores del Instituto de Física y Tecnología de Moscú (MFTI) y del Instituto de Investigaciones Espaciales de la Academia de Ciencias de Rusia han descubierto que estas cenas astrales pueden ser más habituales de lo que se pensaba. Han detectado tres estrellas destruidas por agujeros negros supermasivos en los corazones de sus respectivas galaxias y creen que el fenómeno letal se repite cada 30.000 años. La investigación, que será publicada por la revista Monthly Notices de la Royal Astronomical Society, puede consultarse online en arXiv.org.

Los astrofísicos utilizaron datos obtenidos por los observatorios espaciales de rayos X ROSAT y XMM-Newton. El primero fue puesto en órbita en 1990 y utilizado hasta 1999, cuando el otro tomó el relevo. Los dos satélites han reunido suficiente información para detectar eventos muy raros, como la destrucción de estrellas por agujeros negros supermasivos.

La muerte de una estrella en una galaxia distante puede ser detectada porque genera una brillante llamarada de rayos X que desvela el banquete. Pero es necesario distinguir tales llamaradas de otros tipos de radiación de rayos X, que se producen en una variedad de procesos astrofísicos, por lo que la tarea de encontrar estrellas destruidas por agujeros negros es bastante complicada.

Los investigadores desarrollaron una serie de métodos para distinguir estos crímenes astrales. Finalmente, identificaron tres casos, lo que sugiere que en una misma galaxia la destrucción de estrellas de esta forma ocurre una vez cada 30.000 años. Además, digerir el «bocado» solo dura unos pocos años.

Los autores del estudio reconocen que la incertidumbre de estas estimaciones es muy significativa, ya que se basan en un número muy pequeño de casos. Esperan que esta investigación pueda desarrollarse tras el lanzamiento del observatorio espacial Spectrum-X-Gamma en 2016, que estará equipado con dos telescopios de rayos X y podrá registrar varios cientos de estos eventos cada año. Esto no solo les permitirá medir con más precisión la frecuencia media de este tipo de sucesos en el Universo, sino también examinar con mayor detalle la interacción de los agujeros negros supermasivos con los objetos circundantes.

abc.es 19/08/2014