Un agujero negro supermasivo causó la gran burbuja de radiación fósil en el cúmulo galáctico
Ofiuco.


El gas en rosa que rodea la galaxia centralimita con las emisiones de radio (en azul) en el borde de la cavidad causa por la explosión. /XMM/2MASS/GMRT

El rastro de la mayor explosión que se ha detectado hasta ahora en el Universo, tras el Big Bang, se puede observar en el cúmulo galáctico Ofiuco, a 390 millones de años luz de la Tierra, afirman astrónomos de Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. La explosión fue cinco veces mayor que la más potente observada hasta ahora, con una emisión de energía unas 100.000 millones de veces superior a toda la que emitirá el Sol en su vida.

Un récord en toda regla ya que es la mayor erupción de un agujero negro y la mayor explosión de la historia, que se ha confirmado con la combinación de observaciones de cuatro modernos telescopios.

Ofiuco, el cazador de serpientes, es unas de las 88 constelaciones modernas, pero ya estaba entre las 48 de la lista que hizo Tolomeo. Todo el imaginario con que se observa esta región del cielo nocturno desde la Tierra representa en la realidad un cúmulo galáctico –las mayores estructuras del Universo–, que es un conglomerado de miles de galaxias, materia oscura y gas que la gravedad mantiene unidos, informa la Agencia Europea del Espacio (ESA). En el centro de la galaxia central hay un agujero negro supermasivo que engulle el gas circundante y de cuya periferia emergen de vez en cuando grandes cantidades de materia y energía en forma de chorros inimaginables.

n 2016 astrónomos que trabajaban con el telescopio espacial Chandra detectaron el borde de lo que parecía una extraña cavidad cóncava gigante y asimétrica en el gas muy caliente emisor de rayos X del cúmulo. Les pareció demasiado grande como para haber sido causada por un suceso energético, pero ahora, con otros dos telescopios, se ha confirmado la existencia de la cavidad. Esta no emite en rayos X pero sí débilmente en radio y sería el fósil del efecto de la enorme explosión debida al agujero negro. La débil emisión de radio se debería a la existencia de electrones acelerados hasta casi la velocidad de la luz.

Una pega a este escenario es que no se ha detectado una cavidad similar al otro lado del centro del cúmulo galáctico y también está el misterio de cómo sobrevivió este centro, mucho más frío, a un fenómeno tan catastrófico, reconocen los investigadores.

Los astrónomos comparan esta detección con encontrar los primeros huesos de dinosaurio. "Es como si fuera arqueología", dice Melanie Johnston-Hollit, de la universidad australiana Curtin. "Tenemos los instrumentos para cavar más hondo con radiotelescopios de baja frecuencia así que deberíamos poder encontrar el rastro de más explosiones a partir de ahora".

Lo que se observa ahora es como era la zona hace casi 400 millones de años –la distancia en años luz a la Tierra–, pero el proceso debió de producirse de forma lenta a lo largo de al menos 240 millones de años precedentes, creen los astrónomos, dirigidos por la estadounidense Simona Giacintucci. Así lo explican en la revista Astrophysical Journal.

Además del Chandra, se ha utilizado el telescopio europeo XMM-Newton, el conjunto de radiotelescopios Murchison (MWA), en Australia Occidental, y el radiotelescopio GMRT en India. El MWA consta de 2.048 antenas y es el primer conjunto precursor del proyecto internacional SKA, en el que participan siete países, entre ellos Australia y Sudáfrica.

publico.es / Malen Ruiz de Elvira, 03/03/2020

Detectada la mayor explosión de la historia del Universo