En el lado visible de la Luna podemos observar grandes “mares” de lava basáltica

Cuando miramos a nuestra Luna, hay una característica que se hace evidente, vemos grandes mares de lava solidificada que la han proporcionado un aspecto peculiar. Pero la Luna siempre nos muestra el mismo paisaje, la misma “cara”, así que nos impide disfrutar de un paisaje que tan solo han visto unos pocos humanos, salvo por las fotos claro está.

Y este lado oculto, esta cara oscura es totalmente diferente de la imagen que tenemos de nuestro satélite. En el vemos que la cantidad de cráteres de impactos es mucho mayor que los presentes en la cara “iluminada” ¿Dónde están los grandes mares lunares?

Este misterio, llamado Lunar Farside Highlands Problem, se remonta a 1959, cuando la nave soviética Luna 3 nos envió las primeras imágenes del lado “oscuro” de la Luna, aunque este término es en realidad erróneo, aunque sí muy poético.

Wright, Steinn Sigurdsson, profesor de astrofísica y Arpita Roy, estudiante de posgrado en astronomía y astrofísica, y autor principal del estudio, se dieron cuenta de que esta ausencia de mares se debe a una diferencia en el espesor de la corteza lunar en las diferentes “caras” de la Luna y es el resultado directo de cómo se formo la Luna.

Basándose en la teoría del gran impacto, en el que un planeta del tamaño de Marte golpeo la Tierra primitiva, pudieron establecer la secuencia de eventos que dio lugar a esta peculiar estructura.

Este gran impacto arranco las capas exteriores de la Tierra, parte del material de los dos planetas se unieron para crear la actual Tierra. Los materiales de los que están hechos nuestro mundo y el impactador no solo se derritieron, sino que gran parte de la roca se vaporizo, creando un disco alrededor de la nueva Tierra junto a las rocas que fueron lanzadas al espacio. Esta gran cantidad de material se unió y dio lugar a la aparición de nuestro satélite.

Pero este proceso tuvo lugar a muy baja altitud, la Luna nació muy cerca de nuestro planeta, mucho más de la distancia que nos separa actualmente, de entre 10 y 20 veces más cerca. Esta cercanía habría “anclado” rápidamente a la Luna por las mareas gravitacionales, por lo que la Luna nos muestra la misma cara casi desde su formación.

La luna es mucho más pequeña que la Tierra, por lo que se enfría más rápidamente. Debido a este anclaje de mareas, y que la Tierra experimentaría una temperatura de más de 2.500 grados Celsius, este calor habría alcanzado a la superficie de la Luna, pero el lado oculto de la Luna se habría librado de este calentamiento continuo, lo que habría permitido que se enfríame rápidamente, mientras que la cara visible de la Luna habría permanecido fundida durante mucho más tiempo, creando un gradiente de temperatura entre las dos mitades.

Este gradiente fue un importante factor en la formación de la corteza rocosa de la Luna, la cual posee altas concentraciones de aluminio y calcio, elementos que son muy difíciles de vaporizar.

El aluminio y el calcio se habrían enfriado y condensado rápidamente en el lado oculto debido a que la cara visible aun estaba demasiado caliente. Miles de millones de años más tarde, estos elementos se combinaron con silicatos en el manto de la luna para formar feldespatos plagioclasas, que finalmente se trasladaron a la superficie y forman la corteza de la luna. La corteza de la cara oculta contiene una mayor concentración de estos minerales y es más gruesa.

Este lado frio oculto más grueso serviría como registro de los múltiples impactos, mientras que esos mismos impactos habrían liberado grandes cantidades de lava basáltica que dieron lugar a la aparición de los mares de la cara visible de la Luna.

El trabajo ha sido publicado en The Astrophysical Journal Letters .


espacioprofundo.es 09/06/14