Las guías telefónicas inseparables son uno de esos experimentos caseros que podemos hacer por nuestra cuenta pero que cuesta comprender.

El experimento es sencillo, coge dos guías telefónicas (aunque notarás los efectos con cualquier libro), ábrelas, y pon una página encima de la otra intercalándolas. Hay que tener algo de paciencia, pero cuando termines deberías tener sólo las solapas y algunas hojas sueltas.

Ahora prueba a separar las dos guías usando la fuerza: no podrás. Aunque no has usado pegamento ni nada de eso, las dos guías son inseparables por mucho que te esfuerces, la única manera es volver a separar cada hoja por separado (o aplicar grandes fuerzas). Incluso se ha llegado a probar a levantar coches con estos libros.

El secreto de las guías telefónicas inseparables
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Con el tiempo este experimento se ha popularizado, y programas como los Cazadores de mitos han intentado resolverlo. La teoría más popular era que la fricción acumulada de todas las páginas es la que impide que nuestra fuerza las separe, pero hasta ahora no se sabía con seguridad si era la respuesta correcta, y si lo era, cómo era posible esto.


Ahora unos físicos de la Universidad de París-Sur han obtenido por fin la respuesta a esta gran duda con un modelo matemático que contempla todas las variables.

¿Y cuál es la respuesta? Agárrate porque te puede sorprender: la fuerza que impide separar las páginas es la tuya. En otras palabras, es la misma fuerza que aplicamos la que se vuelve contra nosotros y evita que las páginas se separen. Por lo tanto, cuanta más fuerza hacemos, más difícil es de separar las guías.

Para llegar a esta conclusión los físicos tuvieron que ir al principio de los estudios sobre la fricción por Leonardo da Vinci en el siglo XVI y ejecutaron varios experimentos en los que se sorprendieron al ver que un pequeño aumento en el número de páginas intercaladas aumentaba cuatro veces la fuerza necesaria para separarlas.

Eso es porque cada vez que una nueva página se añade, su posición cambia respecto a la original por el grosor añadido de las páginas anteriores; por lo tanto, las hojas no están dispuestas sobre un plano, sino que conforme se acercan al lomo hay un doblez (en el esquema a continuación, entre los puntos A y B).


Es este ángulo el que provoca el aumento de fuerza necesaria, ya que convierte una fracción de la fuerza horizontal que aplicamos en fuerza normal que presiona las páginas entre sí.

Esta investigación no se ha hecho por las risas: los resultados pueden ser muy útiles en muchos campos, como por ejemplo en cirugía para cerrar heridas o para mecanismos que queramos que estén seguros por mucha fuerza que se les aplique.

omicrono.com / 18 agosto, 2015 — Adrian Raya


Descubren el secreto de las guías telefónicas inseparables