Había una vez, una Tierra en la que la atmósfera no sólo carecía de oxígeno, sino que era un gas venenoso para sus habitantes…


Aunque a día de hoy parezca ciencia ficción, así comienza la historia de la vida en la Tierra; pues se puede decir que la evolución de nuestra atmósfera tiene un antes y un después claramente marcado por un proceso conocido como Gran Oxidación, que dio lugar a un cambio tremendo en su composición gaseosa, constituyendo también una gran extinción masiva.

Y es que hace miles de millones de años los microorganismos que habitaban el planeta eran anaerobios; o, lo que es lo mismo, seres vivos que no sólo no necesitan oxígeno para vivir, sino que además les resulta tóxico. Toda esta reconstrucción histórica se ha ido haciendo poco a poco, pero hasta ahora no había ningún fósil lo suficientemente antiguo para confirmarlo. Sin embargo, gracias a unas bacterias fosilizadas, descubiertas en Sudáfrica por investigadores de la Universidad de Cincinnati, la ciencia dispone ahora de una pieza esencial para reconstruir el puzle de nuestra historia.

La Gran Oxidación, un antes y un después en la atmósfera terrestre

Si habéis estudiado un poco de biología básica, sabréis que aún a día de hoy en la Tierra habitan bacterias anaerobias, que no oxidan el oxígeno para obtener energía como hacen la mayoría de los seres vivos.

Suelen vivir en lugares en los que no hay acceso al oxígeno atmosférico, como el fondo del mar o las profundidades de la Tierra y hay muchísimos ejemplos, pero entonces, ¿qué tienen estas bacterias fosilizadas de especial?

Pues, básicamente, que pertenecen a un momento en el que ser anaeróbica no era una excepción, sino lo más habitual, teniendo en cuenta que la atmósfera terrestre carecía de oxígeno diatómico.

En ese momento, la inmensa mayoría de bacterias oxidaban el azufre para obtener energía, pero poco a poco fueron surgiendo bacterias fotosintéticas; que, como las actuales, producían oxígeno molecular durante el proceso.

De ese modo, hace 2.400 millones de años los niveles de este gas aumentaron súbitamente, matando a la mayoría de organismos anaerobios en un fenómeno conocido como la Gran Oxidación, o Crisis del Oxígeno.

Fósiles bacterianos que tienen mucho que decir sobre la historia de la Tierra

Los fósiles bacterianos hallados por estos científicos, que han publicado sus resultados en Geology, resultan de gran interés, pues parecen tener unos 2.500 millones de años, mostrando pertenecer a un periodo previo a la Gran Oxidación.

Se encontraban en el interior de una capa de roca dura rica en sílice, en un cráter de la provincia sudafricana de Limpopo, en la que se encuentra una de las dos únicas regiones del planeta en las que aún es posible acceder a la corteza terrestre de más de 2’5 millones de años.

Todo esto resulta muy revelador, ya que demuestran que estos organismos se alimentaban de restos de minerales de azufre disueltos en el agua o, directamente, de los productos provenientes de los volcanes cercanos.

Además, conocer la vida más antigua del planeta puede ayudar a comprender cómo evolucionaron los organismos terrestres, pero también puede dar datos sobre cómo puede ser la vida en una atmósfera distinta a la nuestra. Quizás en otro planeta. ¿Quién sabe?

omicrono.com / Azucena Martin el 30/11/2016

Fósiles bacterianos que dan nuevos datos sobre la vida en al Tierra