Representación de cómo podría encontrarse la sonda Beagle 2 en la superficie marciana.

El 23 de diciembre de 2003 la sonda Beagle 2 de la agencia espacial del Reino Unido se separo del orbitador europeo Mars Express, su destino era posarse en la superficie marciana, en la zona llamada Isidis Planitia, pero durante el descenso hacia el planeta rojo se perdió toda comunicación perdiéndose a la vez una oportunidad para descubrir algunos de los secretos que esconde Marte.

Sin embargo, y al contrario de lo que se creía, el Beagle 2 se poso con éxito aunque sus paneles solares no se desplegaron correctamente lo que impidió que esta misión se comunicase con la Tierra.

Ahora, gracias a las imágenes de la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA, el equipo de la misión ha hallado el lugar donde se poso la sonda y creen que podría haber completado parte de su trabajo.

El paracaídas utilizado para frenar su descenso y las bolsas de aire instaladas para amortiguar la toma de contacto parecieron haber funcionado correctamente, pero una vez posada en su destino, toda comunicación quedo interrumpida, por lo que el equipo asumió que algo fallo durante el descenso y el Beagle 2 se estrello contra la superficie.

Beagle 2 estaba diseñado para desplegar sus cuatro paneles solares una vez alcanzado su destino, lo que le proporcionaría a la sonda un diámetro total de unos 2 metros en el momento que se encontrase plenamente operativa.

Pero al parecer, uno de estos paneles solares no se desplego correctamente, desafortunadamente, el compacto tamaño de la sonda implicaba que la antena de radio destinada para ponerse en contacto con el control de la misión se encontrase plegada bajo este panel.

Pese al fracaso de la misión, su descubrimiento implica que el Reino Unido podrá indicar oficialmente haber aterrizado en Marte, uniéndose a los EE.UU. y la URSS como los únicos países en lograrlos. Y lo más importante es que quizás estén esperando en la sonda datos científicos así como las imágenes captadas durante el despliegue de los paneles, aunque por desgracia, es probable que jamás podamos acceder a ella, lo que para el equipo resulta aún más frustrante.

Aunque bueno, lo imposible no existe, quizás futuros arqueólogos puedan llegar hasta ella y revelar así que le sucedió en realidad a la Beagle 2.


espacioprofundo.es 19/01/15

Descubren el lugar de aterrizaje de la sonda británica Beagle 2 | Espacio Profundo