Mercurio, Venus, Tierra, Marte... y así. Desde niños nos enseñan los nombres de los planetas y su orden, comenzando por el más cercano al Sol, Mercurio, hasta el más lejano, Neptuno (recordemos que Plutón no es más considerado un planeta).

Ahora bien, si nos preguntáramos cuál es el planeta más caliente de todos, instantáneamente nos inclinaríamos por el más próximo al Sol: Mercurio. En efecto, la temperatura de Mercurio es infernal, pero la de Venus, el segundo planeta más cercano a nuestra querida estrella magna, es aún mayor.

Veamos cuál es la explicación científica detrás de este interesante fenómeno...

La atmósfera de Venus


La distancia al Sol es un factor determinante para la temperatura de un determinado planeta, pero no es el único. Mercurio está a tan solo 58 millones de kilómetros del Sol. De día su temperatura puede alcanzar los 426° C, mientras que a la noche puede llegar a los -173° C, sin dudas la mayor amplitud térmica del sistema solar. Por otro lado, Mercurio se caracteriza por poseer una atmósfera muy tenue, casi imperceptible.

Venus, estando casi dos veces más lejos del Sol que Mercurio, posee una temperatura promedio de 462 °C, independientemente de cuan cerca te encuentres de los polos o qué hora sea, rondará esa temperatura. Venus es un verdadero horno cósmico.

La razón de ello es su densa atmósfera, compuesta principalmente de dióxido de carbono, el cual genera una enorme presión y «atrapa» el calor. ¿Te suena familiar el fenómeno actual del efecto invernadero?

Lo mismo ocurre en Venus, salvo que a mayor escala, ¡a una presión que es casi 91 superior a la nuestra! La radiación del Sol es absorbida por la atmósfera del planeta, en especial la radiación infrarroja, la cual es atrapada por las moléculas de dióxido de carbono, reirradiándola a la superficie y repitiendo el ciclo, mimetizando al mencionado efecto invernadero.

Exploración pasada y futura

Más allá de las inhóspitas condiciones que presenta Venus, hubo (y habrán) misiones de exploración. Los soviéticos fueron los pioneros en el campo. En 1981 la sonda Venera 13 aterrizó en la superficie del planeta, obteniendo las primeras fotografías a color del entorno de Venus.


En 1985 le siguieron las sondas Vega 1 y Vega 2, las cuales registraron diversos parámetros físico-químicos de la superficie planetaria. Fueron los últimos casos de aterrizaje en Venus en décadas.

Pensando a futuro, existen proyectos para seguir estudiando de cerca este curioso planeta. El Venus In-Situ Explorer (VISE) se propone a indagar en la composición rocosa de la superficie, en especial su minerología. Pero todavía tendremos que esperar hasta el 2022...

¿Sientes curiosidad por Venus? ¿Te habías planteado anteriormente la pregunta?


batanga.com / Publicado por: Juan Ignacio - Jun 5, 2015

Descubre por qué la temperatura en Venus es mayor que la del planeta más cercano al Sol