Es una fuente de calcio, por lo tanto es bueno durante el crecimiento, también para las madres lactantes o embarazadas y personas con problemas óseos.

Algunos quesos como el roquefort, tienen efecto del hongo Penicillium.

Es una proteína natural, por lo tanto favorece la reparación del tejido y la formación del músculo.

Rico en vitamina A y D.

Comer queso en exceso puede producir una subida del ácido úrico y el colesterol, así que, aunque es bueno a diario, hay que tener en cuenta siempre las cantidades.

forbes.es 06/11/14